7 legados malditos de gobiernos latinoamericanos impuestos por Estados Unidos

Rara vez las cosas impuestas por la fuerza funcionan bien. La historia está llena de estos ejemplos en los cuales la rebelión a tales desafueros, siempre resulta ser lo habitual y a la postre, también se impone contra sus opresores. Como patio trasero que somos a los ojos de los intereses estadounidenses, nuestro territorio es un laboratorio de pruebas para imponer gobiernos a criterio del Tío Sam.

A propósito de las más recientes tentativas adelantadas por el actual gobierno de Estados Unidos para imponer un gobierno a su medida en Venezuela, VTactual le da una repasadita a la historia, en la que ninguno de los gobiernos impuestos por Washington terminó en algo bueno para los pueblos latinoamericanos.

7. Alfredo Stroessner (Paraguay)

Llegó al poder a través de un golpe de Estado contra el presidente Federico Cháves, aliado del peronismo argentino. El derrocamiento del gobierno en 1954, fue inmediatamente avalado por Estados Unidos, país que colaboró en los largos años de aquella dictadura. A petición de sus aliados norteamericanos, participó activamente en el llamado Plan Cóndor, que durante la Guerra Fría masacraba militantes de izquierda en todo el Cono Sur. Casi 500 desaparecidos y más de 20 mil torturados fue su mayor tributo a las peticiones de Washington.

Presidió un régimen de terror, corrupción y favores. Con más de 60 empresas a su nombre en más de una decena de países, Stroessner manejó negocios ilegales de contrabando de joyas, drogas, autos y animales exóticos. Con ese dinero compraba la lealtad de sus altos oficiales y se mantenía en el poder. De esta manera Paraguay alcanzó a ser el país más desigual del planeta durante su dictadura.

6. La dinastía Somoza (Nicaragua)

Con el aval de Estados Unidos los Somoza impusieron un régimen de terror en Nicaragua durante más de 40 años. Anastasio Somoza García (el padre) tomó el poder por la fuerza en 1936, dos años antes había logrado liquidar al principal líder del pueblo nicaragüense Augusto César Sandino. El mismo Somoza declaró que había recibido órdenes del embajador estadounidense de aquél entonces, Arthur Bliss Lane, para traicionar a Sandino y matarlo a sangre fría. El presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt llegó a decir: «Tal vez Somoza sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta«.

A la muerte del dictador, sus hijos Luis Somoza y Anastasio Somoza se encargaron de prolongar la dictadura en Nicaragua por 30 años más. La represión, la tortura y el asesinato de disidentes, marcaron esta etapa de la historia de esta nación que vivió duros años de guerra civil para recuperar su libertad. Nicaragua es la nación latinoamericana que más veces ha invadido Estados Unidos.

5. Jorge Videla (Argentina)

Para muchos argentinos pronunciar su nombre aún es causa de escalofríos. Como todas las dictaduras latinoamericanas comenzaron con la aprobación política de Estados Unidos. En 1976 Videla encabezó un golpe de Estado que derrocó a la presidenta María Martínez de Perón e impuso un régimen de terror que costó 30 mil desaparecidos, entre los cuales figuran ejecutados, niños robados a sus madres y torturados. El Plan Cóndor instruido por Washington a través de la Escuela de las Américas y que Videla llamó “la solución final”, vivió sus “mejores” logros durante la dictadura argentina.

Como si con la escandalosa cifra de muertes y represión no fuera suficiente, el historial de robos y blanqueos de capitales con las propiedades de los desaparecidos también se hizo famoso. En 2015 se descubrió en España a una red que manejaba los fondos robados a los desaparecidos y montaba empresas privadas o lo colocaba en bancos europeos en cuentas de terceros. El caso más famoso fue el del abogado Conrado Gómez, desaparecido, cuyo patrimonio fue robado por el gobierno de Videla y colocado en bancos en el exterior.

4. Augusto Pinochet (Chile)

La de Pinochet es la historia de dictadores latinoamericanos más contada. Llegó al poder en 1973 luego de derrocar al primer gobierno socialista que llegó al poder por la vía del voto popular y su levantamiento asesinó al presidente Salvador Allende. Lo primero que hizo Pinochet al llegar al poder, fue asegurarse de que la disidencia fuera aplastada, por lo que decretó un toque de queda que duró desde 1973 hasta 1987.

El golpe de Estado contra Allende fue patrullado desde el océano Pacífico por buques de guerra estadounidenses, que en actuación conjunta con militares chilenos se aseguraron de que nada se saliera de control. La Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), comandó la Caravana de la Muerte, que recorrió todo el territorio chileno persiguiendo, deteniendo, torturando y ejecutando a los opositores del régimen. Su mano llegó hasta Buenos Aires para asesinar al general opositor Carlos Prats y hasta Washington (con el aval de sus aliados) para asesinar con coche bomba al ex ministro Orlando Letelier. La dictadura argentina dejó al menos a las madres de la Plaza de Mayo para llorar a sus hijos, en la Chile de Pinochet, no quedó nada parecido.

3. Guillermo Endara (Panamá)

Tal vez el nombre de este presidente latinoamericano resulte extraño en esta lista, pero la forma en la que llegó al poder es lo que lo hace merecedor de tal figuración. Cuando Estados Unidos no supo qué más hacer con el dictador que había montado en Panamá, Manuel Noriega, decidió sacarlo por la fuerza con la invasión del 20 de diciembre de 1989, con la Operación Causa Justa, que le apresó y le sacó de manera irregular de su país para juzgarlo por narcotráfico en Estados Unidos.

Tras la detención de Noriega, Guillermo Endara toma juramento como presidente de Panamá dentro de las instalaciones de una base militar estadounidense ubicada en la emblemática zona del Canal. Con el apoyo de Washington, Endara levantó la economía de su país y se convirtió en el “padre de la democracia” de Panamá y al igual que muchos “padres de la democracia” impuestos por Estados Unidos, han quedado en el olvido de sus pueblos.

2. Pedro Carmona (Venezuela)

Pedro Carmona Estanga autojuramentándose presidente de Venezuela tras Golpe de Estado (2002)

Cuando el líder socialista Hugo Chávez increpó al imperialismo norteamericano por su invasión a Afganistán en 2001 y la matanza de inocentes, Estados Unidos ya había decretado su derrocamiento. Tras un ensayo de movilización de masas en diciembre de ese año, lanzaron el golpe de Estado en abril de 2002 con mucha ayuda de los medios de comunicación internacionales. Era un nuevo ensayo de golpes de Estado que involucraba a la opinión pública en un rol más activo. En su lugar colocaron al empresario Pedro Carmona Estanga, quien para el momento presidía la principal asociación gremial de empresarios privados.

Los primeros y únicos gobiernos en reconocer a Carmona como presidente fueron el de George W. Bush en Estados Unidos y el del conservador José María Aznar en España, vergüenza que debieron ocultar rápidamente ya que no pasaron 48 horas antes de que la Fuerza Armada leal a Chávez y el pueblo en las calles, lo restituyeran en el poder para conjurar la maniobra. Buques de la Armada norteamericana patrullaron las costas venezolanas el día del golpe.

1. Roberto Micheletti (Honduras)

Micheletti fue un presidente de facto al que dejaron solo. Tras el golpe de Estado que encabezó contra el presidente constitucional Manuel Zelaya en 2009, se juramentó presidente en la misma línea de su colega empresario venezolano Pedro Carmona. Durante los escasos 7 meses que estuvo al frente del gobierno, ordenó la represión de su pueblo, limitó la libertad de prensa y comenzó la cacería de la disidencia.

Los gobiernos siguientes continuaron su tarea y hasta la fecha se calcula que más de 300 líderes sociales, defensores del gobierno popular de Zelaya, han sido asesinados. Tras el golpe de Estado se reveló que la acción se planificó en la base militar estadounidense de Palmerola, a 70 kilómetros de Tegucigalpa.

Randolph Borges/VTactual.com

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