Ledezma, el fósil de la política venezolana

Los derechos de autor sobre el opositor venezolano Antonio Ledezma son de Carlos Andrés Pérez, mejor conocido como «CAP» en el país suramericano.

Ledezma es la parte más visible del patrimonio político de CAP, el arquitecto de la destrucción de Venezuela -que una vez habiendo triunfado la contrarrevolución contra la izquierda- se adaptó a una velocidad pasmosa a las necesidades del libre mercado sin necesidad de Pinochet o Videla. «Nuestras dictaduras fueron civiles y Ledezma es un producto orgánico de esa transformación de Venezuela durante la IV República», afirman los investigadores de Misión Verdad.

Fue ascendiendo dentro del aparato del partido de derecha Acción Democrática (AD) más por sus dotes leguleyos, alcanzando un puesto en el Comité Ejecutivo Nacional. Este, sin duda, fue un atributo que le permitió ser valorado por la vieja dirigencia, en especial por CAP.

El dirigente de la derecha venezolana, Antonio Ledezma

«¿De no haber estado el adeco venezolano Antonio Ledezma en los años 90 gobernando Caracas, la represión (la de verdad verdad, con sangre, plomo y desapariciones) sistematizada contra estudiantes, desempleados, buhoneros, ancianas y ancianos, niños de la calle, homosexuales, y cualquier persona promedio de la clase media pa’ bajo, hubiera sido distinta?», se preguntan los especialistas.

No, seguramente alguien más hubiese hecho la tarea. Pero Ledezma la hizo como nadie, porque «es el hombre sistema». Ledezma es la versión más acabada y perfilada del político de la Cuarta República de fin de siglo. No podemos decir que es el político más devaluado y repulsivo que sobrevive en la Quinta porque ahí está Ismael García, ostentando el título ganador. Pero «El Vámpiro» Ledezma (con acento en la a) sin embargo se sienta en el trono como el hombre cuartorrepublicano por excelencia.

«¿Quién puede olvidar que con Ledezma fue que aparecieron los Pantaneros y el Grupo Fénix de la PM (Policía Metropolitana) expresando la parte más afilada de la política de exterminio integral contra el pobre, esa parte del neoliberalismo aplicado a la ciudad, hija directa de la privatización de todo o del abandono público (primero) para poder privatizarlo (después)?», afirman los investigadores.

¿No fue con Ledezma que la especulación inmobiliaria y parcelaria de Caracas arreció dejando las bases del marasmo que hoy padecemos en Caracas? La Cámara Inmobiliaria y los Pantaneros son lo mismo; cambia el uniforme y la tarea que les corresponde a los ricos y a los pobres, pero uno no puede vivir sin el otro. Y Ledezma fue su gestor estrella.

Los mayores desastres de la ciudad de Caracas que hoy en día endereza el Gobierno Bolivariano fueron producto directo, inmediato e indiscutible de las múltiples gestiones que ejerció Ledezma (1992-1993 gobernador de Caracas,1996-2000 alcalde del Municipio Libertador), el desastroso Terminal de La Bandera es uno –mas no el único– de sus monumentos al «desmierde» de Caracas.

Ha sido históricamente un tecnócrata amigo del poder financiero, listo para adaptarse a la Venezuela post-saudita y neoliberal, donde quedaba poco para tantos y comenzaron a mandar los yupis de la antipolítica.

Memorias de un adeco de la decadencia

«Pero lo que hace aún más de Ledezma un hombre todo cuartorrepublicano no es su capacidad de ser cómplice de genocidios, ni su habilidad leguleya-gerencial de armar nóminas paralelas, desviar presupuestos y privilegiar a los grupetes de siempre desde su puesto como alcalde mayor, sino su capacidad de adaptación, su condición reptil y arribista, su instinto de supervivencia política», aseveran.

Al perder el puesto de secretario general del partido, con un grupo de bagazos políticos compuesto por empresarios y cabilleros (Richard Blanco, por ejemplo) montó su partido Alianza Bravo Pueblo, marcando un punto intermedio entre los dos campos de la derecha en pugna: la política tradicional adecopeyana y la antipolítica mediática-financiera, más a la derecha.

Desde que el Comandante Chávez se midió en las elecciones con Arias Cárdenas, en el 2000, no ha ocultado Ledezma sus intenciones y pretensiones de lanzarse a la candidatura presidencial. No ha habido posibilidad que no haya sondeado, dejando claro que su paso de senador a alcalde no es más que un peldaño hacia «la anhelada presidencia». A diferencia de otros, ha sabido apartarse a tiempo conservando el escaso capital político que le queda al momento de cada elección.

Como se debe recordar, este no es precisamente un recién llegado a la política venezolana. Y es esa habilidad la que lo ha hecho conservarse en la arena «cohesionando y armonizando todos los elementos en descomposición» que hacen a la política de oposición actual lo que es: un pantano infernal.

Este es el mismo señor que luego de estar casi la totalidad de la década de los 90 en algún cargo de gestión de la ciudad de Caracas, es el hombre al frente del caraquicidio de fin de siglo y actualmente se dedica a hacer una gira por el mundo pidiendo el bloqueo financiero, la intervención y la invasión de su país.

De Gira por el mundo asediando a Venezuela

«Ledezma» alertó el pasado lunes que el presidente Nicolás Maduro supuestamente está generando acciones contra la realización de la octava Cumbre de las Américas y el gobierno de Perú.

“Alerto a la comunidad internacional de que el dictador Maduro financia acciones para perturbar gobernabilidad de Perú y sabotear la realización de la Cumbre de las Américas”, escribió Ledezma en su twitter.

La octava Cumbre de las Américas pretende realizarse en el mes de abril y, por medio de una carta que se difundió el pasado mes de febrero (promovida y apoyada por Ledezma) el gobierno de Perú le retiró la invitación al presidente Nicolás Maduro, saltándose todos los principios diplomáticos y jurídicos de la política internacional.

Además, Antonio Ledezma, exiliado político, publicó el pasado domingo una carta a los presidentes de derecha: Sebastián Piñera, de Chile; Mauricio Macri, de Argentina y Pedro Pablo Kuczynski, de Perú, en la que les reitera las peticiones hechas días atrás, en las visitas que realizó a esos países, en cuanto temas como las sanciones personalizadas a funcionarios del gobierno venezolano que considera «responsables de violar los Derechos Humanos y el respaldo al trabajo del secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, en cuanto a la situación de Venezuela», aseguró.

Ledezma, informó que entregó a Almagro una avance de la petición para que se dé lo que él denomina «una intervención humanitaria en el país».

El triste papel que cumple este personaje -quien forma parte de los dinosaurios de la política venezolana- sigue teniendo a su completa disposición los micrófonos y las cámaras aliadas en las sedes de derecha del mundo que buscan deslegitimar y derrocar por cualquier vía al Presidente Maduro e impedir las elecciones presidenciales del próximo 20 de mayo.

Con Información de Misión Verdad / Agencias

7 pecados del prófugo venezolano Antonio Ledezma

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