Las muertes de Mayell, sendero para recobrar la justicia

Las muertes de Mayell, sendero para recobrar la justicia

Todo indica que su ex pareja la asesinó una madrugada tras entrar clandestino a su casa. Todo indica, que las autoridades pudieron evitarlo.

Mayell Hernández, estudiante de danza contemporánea en la Universidad de las Artes en Venezuela, había denunciado a su ex pareja quien a menudo la violentaba física, psicológica y emocionalmente. Willian Infante, presunto autor del hecho, habría entrado de manera clandestina en su casa en el estado Miranda y frente a la hija de ambos la asesinó.

Infante, finalmente fue detenido este viernes 28 de septiembre, tras intensas semanas de presión de colectivos feministas, y hasta voceros políticos que han unido sus voces contra este delito. Pero vale la pena repasar lo que pasó en torno a este caso, lo que debió y lo que no debió pasar, para hacer consciente la situación en torno a la violencia de género.

«Las mujeres han muerto mil muertes antes de cumplir los veinte años. Han
ido en esta dirección y en aquella y se han quedado aisladas. Han tenido sueños
y esperanzas que también se han truncado. Cualquier mujer que diga lo contrario
es que está todavía dormida. Todo eso justifica la existencia de los descansos… hacer descansos significa echar un vistazo a la propia vida y marcar los lugares
donde se han producido las muertes chiquitas y las muertes grandotas» explica la psicoanalista junguiana, poeta y contadora de cuentos Clarissa Pinkola Estés, en su libro Mujeres que corren con los lobos, para referirse a procesos de maduración, florecimiento  y desarrollo exterior en la vida de las mujeres. ¿Por cuántas muertes pasó Mayell, antes de ser otra víctima fatal del patriarcado?

La muerte que pudo evitarse

Su hermana, Mayela Hernández, contó que Mayell denunció dos veces a su agresor, una en Caracas, de la cual no se sabe el resultado y una en Ocumare, estado Miranda, donde una agente policial femenina (sí, ¡una mujer!) la llevó aparte y la convenció de evitar esa situación, por el bien de la familia y de su hija. 

Al respecto, pone especial atención Daniela Inojosa, integrante del colectivo La Araña Feminista, pues considera que la funcionaria «usó argumentos muy sensibles para las mujeres, la instó a reconciliarse con su agresor porque ese es el padre de su hija, y eso podría hacerle daño a la niña… como nosotras tendemos a poner siempre la vida de nuestras hijos por encima de la nuestra, solemos inmovilizarnos» dijo en entrevista para VTActualTV.

En Venezuela, según información que manejan movimientos sociales y organizaciones feministas, los estados con mayor incidencia de violencia de género son Miranda, donde fue asesinada Mayell, Zulia y Táchira, estas dos últimas, entidades fronterizas al occidente del país.

Destacó al respecto, que a pesar de tener un marco legal de vanguardia como el que existe en el país latinoamericano sobre el tema de la violencia de género, incluida la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, los funcionarios están tan mal capacitados y tan poco sensibilizados que, no solo hacen cosas como esa, sino que además, consideran la violencia contra la mujer, como un hecho de lo privado y no un delito público, que efectivamente, lo es.

«Los casos de violencia de género tienen mucha impunidad, a pesar de tener leyes de vanguardia, porque la cultura machista nos oprime y por lo tanto existen funcionarios muy poco formados en esta materia«, concluyó.

Inojosa argumentó que en los casos de violencia de género, existe algo llamado el círculo de la violencia, en el que hay distintas fases «el perdón al agresor, la luna de miel, la tensión y de nuevo, la agresión». Aseguró que por lo general, «las mujeres cuando entramos en el circulo de la violencia, somos víctimas incapaces de salir de ahí solas, cuando una mujer se atreve a denunciar es porque está en la fase de violencia física».

Refirió que a las organizaciones feministas en las que milita, les «han llegado bastantes denuncias de mujeres que no han tenido justicia en sus casos denunciados y están siendo acosadas por sus agresores, los funcionarios responden que no hay un hecho de sangre y hasta que eso no ocurra, no hay motivo, eso es falso. Tiene que haber respuesta inmediata».

Relató que Mayell, a pesar de haber denunciado, no promovió pruebas y cuando eso ocurre, «los casos se enfrían y quedan en el olvido... la justicia tiene que movilizarse en los casos de violencia contra la mujer, tiene que investigar inclusive los maltratos psicológicos», insistió.

El asesinato de Mayell Hernández convocó la solidaridad de todos los venezolanos

El sendero

A pesar de todo este doloroso panorama, el asesinato de Mayell, bailarina talentosa, mujer solidaria, artesana y militante de causas justas, ha abierto una puerta que definitivamente puede consolidar una cultura que erradique el machismo instaurado en la psique colectiva por siglos. 

Su asesinato, no solamente logró romper el silencio en el que usualmente suceden los femicidios, sino que además aglutinó las voces de colectivos feministas y por los derechos humanos, que ejercieron presión hasta que voceros políticos de diferentes tendencias comenzaron a pronunciarse y se logró el primer paso: la captura del presunto homicida.

Lo que viene, según las leyes venezolanas, lo describió para VTactualTV la abogada María Hernández, «una vez privado de libertad, el Ministerio Público debe presentar al presunto homicida ante el tribunal correspondiente con las pruebas colectadas, para que se decrete formalmente su privación de libertad en calidad de imputado por el delito de femicidio».

El Ministerio Público tiene 4 meses para emitir un acto conclusivo al respecto, que  contempla tres opciones: la acusación penal, que se archive el caso si las pruebas recabadas no son suficientes y el sobreseimiento que cierra la investigación si el tribunal considera que las evidencias no son suficientes. Hernández considera que en este caso, debe ocurrir una acusación penal.

De ser así, en Venezuela por femicidio existen dos tipos de condena, la simple, cuya pena es de 20 a 25 años y por femicidio agravado que establece de 28 a 30 años. En el caso de Mayell, bien puede considerarse como femicidio agravado porque el victimario fue su ex pareja. 

Daniela Inojosa añadió un elemento importante, la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes (Lopna), que si bien ha logrado preservar y garantizar los derechos de este importante segmento de la población, deja un resquicio que se ha convertido en herramienta para los agresores. Narró que tras hacerse público el asesinato de Mayell, muchas mujeres han roto el silencio, y hay un caso de una mujer violada por su ex pareja, «tenían hijo en común, después de la separación, la Lopna la obligó a recibir las visitas programadas cada dos fines de semana al niño, su ex la violó en una de ellas».

Por el momento, las mujeres en Venezuela parecen haber agarrado un impulso nuevo, no permitirán que ocurra como en el reino de España con La Manada, «las organizaciones sociales, las feministas tenemos planeado recoger casos que no tienen respuesta, visibilizarlo ante la opinión pública y exigir al sistema de justicia que de respuestas sobre el estatus de cada uno de esos casos», puntualizó.

Recalcó además que desde 2014 los femicidios están tipificados en las leyes venezolanas y son delitos de lesa humanidad, por lo que estudian introducir un recurso ante el Tribunal Supremo de Justicia para que los femicidios sean todos reabiertos.

Al final queda el aprendizaje para todas: el silencio no es una opción frente a la violencia de género.

JS

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