Laila Chemekh Saab: “Lo único que somos es transito”

Venezuela es un país que históricamente ha recibido inmigrantes de todas partes del mundo. De esta forma, el país sudamericano se convirtió en un crisol de diversas culturas, religiones y modos de ver el mundo que se reflejan en su cotidianidad.

El arte no escapa de este fenómeno por lo que los invitamos a conocer el trabajo de Laila Chemekh Saab, una fotógrafa venezolana, nacida de la unión de una zuliana con un inmigrante sirio cuyo lente ha logrado captar la mágia de la convivencia de ambas culturas a través de una de sus exposiciones más importantes llevada a cabo en el Museo de Bellas Artes de Caracas en 2011.

Tras la celosía, es el rótulo que engloba más de treinta obras de esta artista de la fotografía con una mirada documental sobre la vida de las mujeres musulmanas en Venezuela, así como las visiones conceptuales sobre la niñez.

El Iatim, mi alma!, Cabimas, 2003

“El fotógrafo tiene la oportunidad de crear un discurso visual que paraliza, que te abstrae en un encuadre de la simple perspectiva real, imaginaria y totalmente discursiva a través de las creencias”, explicó la autora en los textos que justifican un acercamiento poco conocido al mundo musulmán en nuestro país.

Confianza, Cabimas / Caracas, 2003-2007

La serie “Honor, Kalbhí” reúne planos intimistas de mujeres musulmanas, felices y en cotidianidad, son escenas que contrastan con la imagen mediática prefabricada de un mundo hostil y terrorista. “Se presentan las mujeres musulmanas en un espacio de aceptación”, aseguró la creadora, para quien la experiencia autobiográfica determina las 23 obras, en las que se desmontan las etiquetas impuestas por la cultura dominante occidental. Esta realidad salta a la vista al observar composiciones con lecturas que mezclan los símbolos propios árabes, como la mano de Fátima, así como la comida, el vestuario y otros referentes que contrastan con imágenes como la del Libertador. Una textura particular envuelve toda la obra, producto de la experimentación con la película fotográfica.

Ejes de Alá, Caracas, 2007

“Me encanta la esencia del negativo que da dimensión, forma y volumen”, acotó Laila Chemekh Saab para justificar su predilección por la captura de imágenes con película fotográfica.

UN RETRATO DE LA NIÑEZ

Por otra parte, la aproximación a la etapa cándida en la serie “La luz, un paso” relata una búsqueda conceptual posterior a la primera serie, en la que se atrevió a retratar la infancia. Las texturas que conforman esta investigación visual reflejan una aproximación a dos visiones complementarias de la fotografía de esta autora zuliana: la conceptual y la documental.

Creaciones Internas

Chemekh Saab informó que ambas series que conforman Tras la celosía pasarán a la colección del Munafoto, como un aporte para enriquecer el patrimonio de la referida institución. Además reveló que espera mostrar su obra a finales de año en un espacio alternativo en Barcelona, España, mientras continua su investigación de los flujos migratorios, tanto en Latinoamérica como en Europa.

Creaciones Internas

Confesó que desea “generar una publicación” que le llevará varios años. Otra línea que ha desarrollado la ha titulado Devotos de gracia, en la que involucra la veneración de San Benito cada 28 de diciembre, registro que lleva tres años en proceso.

UNA MEZCLA DE DOS CULTURAS

“Vengo de dos culturas”, relató Laila Chemekh Saab sobre sus orígenes. La fotógrafa nació en Cabimas, estado Zulia, con ascendencia paterna siria. Parte de su infancia la pasó en la costa oriental del lago de Maracaibo, pero a la edad de seis años se marchó a la patria paterna hasta los catorce años. A su regreso comenzó a desarrollar la visualidad con estudios de fotografía en la escuela Julio Vengoechea de Maracaibo, y posteriormente de arte y diseño gráfico en la Universidad Católica Cecilio Acosta.

Honor, kalbhi, Maracaibo, 2001

La investigación es parte cotidiana en su vida como especialista en la Red de Intelectuales y Artistas en defensa de la Humanidad. Su trayectoria ha oscilado entre el trabajo investigativo y el reporterismo gráfico, que ejerció en la antigua Agencia Bolivariana de Noticias (ABN), Prensa Presidencial y en el Ministerio de Comunicación e Información. Su trabajo fue reconocido en 2009, con el premio que otorga el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, mención Fotografía.

Camino del reposo

Chemekh Saab no olvida las enseñanzas que obtuvo de maestros como Beto Frangiéh, Mireya Ferrer y Álvaro Silv. Confesó que admira la obra del fotógrafo Sebastián Salgado. Recomendó a los amantes de este arte “descubrir la pasión en la imagen, para sentir ese palpitar”.

Entre vientos

Aseguró que “el buen fotógrafo se forma por la lectura”. Recordó los consejos de su padre, a quien calificó como “un revolucionario y defensor de las causas justas”, de quien aprendió poesía y filosofía. Relató que él le inculcó la importancia de la sencillez que “es una forma de llegar a la grandeza”.

T/ Heberto Hernández

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