La vida que hace un año se cobró el odio en Venezuela

Más de 20 millones de venezolanos están convocados este domingo 20 de mayo a un nuevo proceso electoral, para elegir en esta oportunidad al Presidente de la República. Se trata de un proceso democrático que cuenta con el aval de acompañantes internacionales y todas las garantías electorales ya acostumbradas en Venezuela.

Este escenario, que se desarrolla en paz, era impensable hace un año, cuando el odio tomó las calles de algunas ciudades del país. La derecha, en su permanente búsqueda del poder a la fuerza, incendió vehículos, atacó instituciones públicas, escuelas, maternidades, guarderías, y generaron las condiciones para el asesinato de más de cien venezolanos.

Orlando Figuera, un joven de 21 años, venía de su trabajo. Caminaba por Altamira, bastión del terrorismo en Caracas, pues no había transporte y se dirigía a la casa de su familia. Su color de piel y la posibilidad de que fuese chavista, encendió las alarmas del fascismo: lo golpearon, lo apuñalaron y lo prendieron en fuego; más del 80% de su cuerpo resultó quemado. Murió el 4 de junio por un paro respiratorio, tras pasar 15 días en agonía con 54% de su piel arrasada por quemaduras de segundo y tercer grado.

Era 20 de mayo cuando Figuera, se convirtió en la cuarta víctima fatal de un odio sembrado y financiado por factores externos al país, aupado por voceros políticos que hoy están fuera de la nación suramericana, y ejecutado por jóvenes a quienes se demostró, les pagaban incluso con drogas.

Durante la jornada comicial de este domingo, los electores han manifestado en diverssas oportunidades ante los medios de comunicación que ejercen su voto para que no se repita más nunca otra historia como la de Orlando Figuera. Paradójicamente, aquellas protestas violentas de 2017, se amparaban en la supuesta petición de elecciones presidenciales, y quienes encabezaban la solicitud decidieron no participar en el proceso electoral de este domingo; la mayoría está fuera del país.

JS

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