La OEA como escenario del crimen contra Venezuela

El vicepresidente estadounidense, Mike Pence, en días recientes intervino ante el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos para exigir a las naciones que integran dicha instancia tomar medidas coercitivas contra Venezuela, hasta alcanzar la caída del gobierno del presidente Nicolás Maduro. Pence también solicitó al Estado venezolano suspender las elecciones presidenciales pautadas para el domingo 20 de mayo, calificándolas de fraudulentas e ilegítimas.

La participación del vicepresidente estadounidense ante la OEA no es casual. El organismo regional es el espacio desde el que el Pentágono pretende respaldar su accionar sobre Venezuela. Con un discurso dirigido a causar terror y alarma, Pence acusó a Venezuela de estar causando graves inconvenientes a sus países vecinos, tales como la propagación de enfermedades, servir de plataforma para el narcotráfico o una crisis migratoria “sin precedentes” en la región. Señalamientos que no tienen sustento en la realidad, pero que son empleados para conseguir que los gobiernos del continente califiquen la situación venezolana como problemática y riesgosa para la estabilidad regional.

Estados Unidos pudiera estar buscando propiciar condiciones que generen mayor presión internacional contra el gobierno bolivariano. A continuación enumeramos algunas de ellas:

1. Que gobiernos de la región repliquen las sanciones impuestas por Estados Unidos:
Busca extender el bloqueo financiero internacional contra Venezuela desde los países que integran el grupo de Lima, los cuales ya han mostrado un afán injerencista sobre los asuntos internos de la nación. Estados Unidos también pretende que estas naciones restrinjan el acceso a su territorio de funcionarios y dirigentes bolivarianos, con el objetivo de aislar el relacionamiento exterior de la Revolución Bolivariana.

2. Que se expulse a Venezuela de la Organización de Estados Americanos:
A pesar que Venezuela ya anunció su retiro de esta instancia internacional, puede que la gestión imperial pretenda acelerar la salida de nuestro país. Sin embargo, para alcanzar este objetivo no cuentan con los 24 votos establecidos en las normas de la propia organización. Pero en tiempos recientes, la dirección de la OEA ha manipulado su normativa para conseguir ejercer mayor presión contra países como Venezuela. Ejemplo de ello ha sido la convocatoria a reuniones extraordinarias para tratar asuntos internos de la República Bolivariana sin tener en cuenta la voluntad de los representantes venezolanos, ni convocarlos a las sesiones. También es conocida la intención de aplicar la Carta Democrática de este organismo contra la nación bolivariana, sin que el propio Estado venezolano lo haya solicitado.

3. Que se incorporen voceros de la oposición como representantes de Venezuela ante la OEA:
La constante presencia de voceros opositores en los distintos espacios de la Organización de Estados Americanos, y el notable respaldo que reciben desde la Secretaría General y otras delegaciones que conforman esta instancia, evidencia que la estrategia injerencista pudiera apuntar a su incorporación como representantes de Venezuela, en caso de que se logre la expulsión de la misión diplomática del gobierno bolivariano. Con ello, se pretende emplear a la OEA como organismo que legitime un gobierno paralelo de Venezuela en el extranjero.

La OEA en discordancia con otros organismos internacionales

Tal como lo describiera Ernesto Che Guevara, la única función de la Organización de Estados Americanos pareciera ser la de servir como Ministerio de Colonias del gobierno estadounidense. El accionar de la OEA contra Venezuela contradice la valoración y legitimación con la que cuenta el Estado venezolano en instancias internacionales más grandes y de mayor trascendencia.

Es el caso de la Organización de las Naciones Unidas, donde no sólo Venezuela hace vida con pleno reconocimiento y consideración, sino que además es un organismo que propicia nuevos espacios para el desarrollo de la nación bolivariana. Así lo demuestra el reciente anuncio de la firma de un convenio entre el Estado venezolano y la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), que distingue las potencialidades y oportunidades de Venezuela en materia industrial.

En este sentido, la presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente, Delcy Rodríguez, afirmó que la nación bolivariana no reconocerá ninguna acción coercitiva que emprenda la Organización de Estados Americanos y, en cambio, aseguró que la única instancia a la que Venezuela obedecería es al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Bajo esta misma orientación se dieron las declaraciones del viceministro venezolano para América del Norte y representante ante la OEA, Samuel Moncada, quien aseguró que el gobierno bolivariano desconocerá cualquier decisión que pueda tomar el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos, luego de la intervención del vicepresidente estadounidense, Mike Pence.

Que solamente desde la OEA se pretenda intervenir sobre los asuntos internos de Venezuela, y que no ocurra así en otros organismos internacionales, evidencia que dicha intención está motivada por intereses políticos del ajedrez regional y no por la cooperación y la búsqueda de soluciones para los problemas que pueda tener una nación soberana e independiente.

EP

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