Reino español los llama por su nombre: «La Manada», violadores

En una aleccionadora decisión la justicia española condenó a 15 años de prisión y ocho años de libertad vigilada a los cinco integrantes de “La Manada”, un grupo de hombres que en 2016 atacaron sexualmente a una joven de 18 años en los “sanfermines” de Pamplona.  La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo revocó la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Navarra, que los consideró culpables de un delito de abuso sexual.

El Supremo estableció que hubo «delito continuado de violación» y dio una pena de 15 años a Jesús Escudero, José Ángel Prenda, Alfonso Jesús Cabezuelo y Ángel Boza, a quienes acusaron de tratos vejatorios y actuación conjunta. Al quinto integrante de “La Manada”, Antonio Manuel Guerrero Escudero, lo condenaron a 17 años, pues le hallaron culpable también del delito de robo con intimidación.

Movimimientos feministas y sociales reciben con regocijo la decisión del Supremo.

El fallo del Alto Tribunal pone fin a una larga lucha por obtener justicia en un caso que manchó la reputación de la víctima y de movimientos feministas en el reino de España, que clamaban por un castigo ejemplar contra los ex oficiales que integraban este grupo conocido como “La Manada”.

Los hechos y detalles jurídicos del caso

Casi tres años después de los hechos, “La Manada” recibe el castigo por sus actos. El 7 de julio de 2016, cinco hombres encerraron en un pequeño cubículo a una joven de 18 años y la penetraron por varias partes durante las festividades tradicionales de Pamplona. Tras lo ocurrido la joven denunció el ataque y los responsables fueron llevados a juicio, en el que el tribunal de Navarra los condenó por agresión sexual, ya que consideraron que no hubo intimidación ni violencia.

En ese juicio uno de los magistrados de Navarra dio su voto salvado por no considerar siquiera que hubo agresión sexual, pues sostenía que los hechos ocurrieron en «un ambiente de jolgorio y regocijo». Pese a ello, la condena a nueve años de prisión por abusos sexuales fue dictada.

Los cinco de «La Manada» fueron capturados, dos de ellos cuando intentaban salir de Sevilla luego de conocer el fallo del Supremo.

A poco más de un año de aquella sentencia, se reabrió el caso cuando se presentaron pruebas contundentes de que sí hubo intimidación y violencia en el ataque contra la joven. La defensa de los cinco, representada por el abogado Agustín Martínez Becerra, cuestionó la credibilidad de la víctima al reflexionar que “esto no eran cinco lobos que iban rodeando a una chica”. Sostuvo que «para que sea ‘no’, hay que decir ‘no’«, con lo que ponía en duda que la víctima se haya resistido.

El Supremo español determinó que hubo “al menos, diez agresiones sexuales con penetraciones bucales, vaginales y anales«. El Alto Tribunal destaco los tratos degradantes contra la víctima y «el alarde que los condenados hacen de las prácticas sexuales en los vídeos grabados, jactándose».

RB

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