Kellogg’s y las viudas de la publicidad

Vender, vender, vender. No importa lo que te ofrezcan: curaciones milagrosas, rebajar sin dieta ni ejercicio, sorprendentes resultados sin esfuerzo, comida sana y nutritiva. Nada es cierto, el objetivo es vender para ganar. Sí, la publicidad nos sigue creyendo estúpidos y la verdad, es que millones permanecen cautivos enriqueciendo ladrones de oficio.

Así, mientras la Coca-Cola, además de apropiarse de saberes indígenas ancestrales, contamina ríos y lagos en el mundo, dice que cuida el ambiente. Lo cierto es que además, envenena a sus consumidores, en quienes tiene a sus más fieles defensores.

El poder de la publicidad acaba de evidenciarse en Venezuela, donde una empresa trasnacional dedicada a la venta de «cereales» para desayuno, anunció su salida del país; «obviamente» atribuyen sus razones a problemas económicos debido a las políticas del Gobierno venezolano.

De inmediato, las viudas rompen en llanto irracional, sienten que ya no tendrán alternativas para su desayuno, aunque se trate de una mezcla de trigo, azúcarjarabe de glucosamiel, carbonato cálcico, aceite vegetal, cuyo precio además, nunca ha estado al alcance de la clase trabajadora.

La historia tras el confléi (corn flakes)

El origen de los famosos cereales creados por Kellogg’s está estrechamente ligada a la iglesia adventista y su obsesión por la supuesta pureza. Pero además, en esta extraña historia, está registrada una obsesión de John Harvey Kellogg, creador de las citadas hojuelas de maíz y un médico célibe que quería impedir la masturbación, por considerarla causante de decenas de patologías físicas.

De hecho, Kellogg comenzó a probar la fórmula del cereal cocido en las consultas con sus pacientes para disminuir el deseo sexual. Para hacerlo atractivo, le agregó después leche y azúcar. La idea comenzó a comercializarse y así, llegó el exitoso producto hasta nuestros días, obviamente, sin su idea original de acabar con el sexo en cualquiera de sus formas.

¿Cereal nutritivo?

VTActual.com consultó con una experta, la nutricionista Griselidis Tineo, quien en primer lugar, ofreció razones prácticas: Los cereales de Kellogg’s son un «producto de prestigio, eso no lo consume el 100 % de la población, eso estaba destinado a ciertos niveles sociales».

Se refiere al Corn Flakes como «supuestas hojuelas de maíz», pues considera que se trata de una mezcla para hacerla mas atractiva, cuyos valores nutricionales aportan muy poco de lo que realmente requiere un desayuno.

También señala que quienes lloran la salida de Kellogg’s del país, son objeto de «la colonización cultural que ha llegado hasta la alimentación». Refiere que hay cereales nuestros que realmente son nutritivos, como el fororo, el gofio o la harina de arroz (conocida como crema de arroz), que realmente adicionan proteínas, vitaminas y minerales al cuerpo humano.

«Lo que pasa es que se nos ha vendido que es más fácil abrir la bolsa y servirse el desayuno».

Kellogg’s en la guerra económica

La directiva de Kellogg’s participó en reuniones con el Gobierno venezolano como parte del diálogo con los empresarios para impulsar la productividad del país. En 2016, representantes de la trasnacional estuvieron presentes en encuentros de la Agenda Económica Bolivariana, tal y como otros tantos empresarios que reciben financiamiento, expresan sus inquietudes, hacen mesas de trabajo, pero son los protagonistas de la guerra económica contra los venezolanos, porque les interesa el libre mercado, las ventas y la máxima ganancia, no un sistema de gobierno que genere justicia social.

Sin embargo, según refiere una investigación publicada en medios nacionales, el cese de la empresa en el país, declarado el 15 de mayo, se debe a la caída en las ventas, por el aumento exagerado de los precios.

Un informante habría develado presuntas presiones provenientes de la Kellogg’s Company, con sede en Michigan, Estados Unidos, para generar inestabilidad en el mercado venezolano e influir en la inflación en el mercado nacional.

Lo cierto es que en la empresa quedaba materia prima para producir, al menos tres meses más. Sus trabajadores han decidido asumir el reto de manejar la producción y ofrecer alternativas al pueblo venezolano en el contexto de una guerra en que la alimentación, son las balas disparadas contra los más pobres. Otra muestra más de que Venezuela está sometida a una guerra.

JS

Artículos relacionados