Justicia blanda para dos mayameros cuyo business era blanquear capitales

Dos pseudo-empresarios radicados en Estados Unidos han sido sentenciados esta semana por una corte del Distrito Sur de Nueva York por ser los principales responsables de un esquema financiero que blanqueaba capitales y transfería dinero de forma ilegal. El tema pasaría un tanto desapercibido a no ser porque involucra a Venezuela, razón por la cual se ha vuelto viral.

Se trata de un dúo padre-hijo; Luis Díaz Jr., de 76 años de edad y Luis Javier Díaz, de 51, quienes vivían en Doral, en el estado de Florida y son dos de los tres dueños de la empresa Miami Equipment & Export Co., que según su escueta y mal redactada página web, ofrece servicios desde hace al menos 15 años en el negocio de la construcción. No obstante, según las investigaciones, no era éste realmente su principal business.

Los Díaz ya habían sido hallados culpables por un jurado en Manhattan en noviembre pasado, tras ser detenidos el 21 de diciembre de 2016. Previo a su detención, las autoridades estadounidenses venían haciendo seguimiento a su esquema fraudulento, que abarcaba a empresas y cuentas en Venezuela, Panamá, Islas Vírgenes y Estados Unidos.

 

Los hechos y los capitales

Luis Javier Díaz era uno de los tres dueños de la empresa Miami Equipment & Esport Co., que se dedicaba a transferir capitales de forma ilegal para evadir los radares anti-blanqueo de capitales.

De acuerdo con un boletín de prensa del Departamento de Justicia de EEUU, el dinero provenía de varias empresas de Centro y Sur América, pero en gran medida desde Venezuela. La contratista venezolana KCT figura como una de las principales al transferir más de 100 millones de dólares desde el país caribeño. Sin embargo, en el mismo texto se señala que los 100 millones corresponden a fondos de varias empresas sudamericanas.

Los dos sentenciados usaban la empresa como fachada para ofrecer “servicios” de consultoría e ingeniería, al proporcionar facturas y contratos falsos para simular y legitimar negocios que nunca ocurrieron. Por cada transacción recibían una cuota, obteniendo ganancias por al menos un millón de dólares. Después de percibir el dinero, los Díaz recibían instrucciones de adonde enviar estos fondos que incluían instituciones bancarias dentro de EEUU y paraísos fiscales en el extranjero.

La empresa usada como fachada proporcionaba documentación falsa para legitimar y aparentar negocios que nunca ocurrieron.

Este negocio operó entre 2010 y 2016 y durante ese tiempo nunca estuvo registrado en el estado de Florida ni en el Departamento del Tesoro de EEUU, violando las leyes estadales y federales de ese país para evitar el blanqueo de capitales. Los fiscales señalan que son varias las empresas que se beneficiaron de este esquema, no obstante, solo mencionan a KCT, consorcio de la construcción venezolana que ha tenido negocios con el gobierno venezolano, y que estaría presuntamente en manos de Fidel Ramírez Carreño, hermano de Rafael Ramírez Carreño, expresidente de Petróleos de Venezuela.

Cabe recordar que Rafael Ramírez tiene una alerta roja ante Interpol y es solicitado por la justicia venezolana por su vinculación a la inmensa trama de corrupción que se desarrolló en PDVSA durante su gestión y que casi la llevan a una implosión. Entre las principales tramas, destaca el caso de la Banca Privada de Andorra donde se movilizaron más de 1 mil 345 millones de euros. Uno de los principales beneficiarios fue precisamente Fidel Ramírez Carreño.

 

Más duro el juicio que la pena

Luego de un año y medio de juicio, los Díaz recibieron su sentencia por parte del juez William H. Pauley III. El padre fue sentenciado a prisión por 8 meses, y el hijo a 4 meses. Llama la atención que de acuerdo con las leyes federales, por los delitos debieron ser sentenciados a 12 años de prisión, pero los fiscales pidieron reducir el tiempo de reclusión pero “igualmente substancial”.

En esta misma corte se desarrolló el juicio contra dos venezolanos, sobrinos de la pareja presidencial venezolana, apodados por las épica mediática antichavista como los «narcosobrinos».

Otro hecho curioso es que la Corte que llevó este juicio es la misma que condenó a Efraín Campo y Franqui Flores, sobrinos de la pareja presidencial venezolana. Conociendo cómo se mueve la política gringa, es probable que el caso de los Díaz dé pie a otras cruzadas de la justicia norteamericana contra la corrupción en Venezuela, causas que son mucho menos incisivas en contra de otros países como Colombia, Perú, Argentina, Arabia Saudita, entre muchos otros. Parece que todo depende de qué tan conveniente sea un gobierno para la agenda de Washington.

JA

Artículos relacionados