Joker: La obra maestra de un antihéroe

J.J Diaz

La estridente risa del Joker ha vuelto prometiendo un tono totalmente diferente de lo habitual en las películas de Comic. El Guasón, como es conocido en Hispanoamérica, no solo logra el cometido satisfactoriamente, sino que entrega una producción digna de ocupar un lugar destacado en la historia del cine. Su argumento nos remite a Slavoj Zizek y su crítica al Batman de Christopher NolanThe Dark Knight Rises, confirma una vez más la forma en que los éxitos de taquilla de Hollywood son indicadores precisos de las problemáticas ideológicas de nuestras sociedades”. El “Joker” de Todd Phillips y Joaquin Phoenix, resalta estos problemas con especial originalidad sin prescindir de tremendas referencias cinematográficas como: Taxi Driver, El rey de la comedia, Tiempos Modernos, Atrapados y sin salida y la Naranja Mecánica.

Galardones como el león de oro en el festival de cine de Venecia, temores de tiroteos masivos en EEUU y exhortaciones de “responsabilidad” por parte de víctimas de la tragedia de Aurora, antecedieron el estreno internacional del Joker, generándose un clima de incertidumbre. ¿Pero basta que un solo film puede tener tal influencia sobre la subjetividad de la gente como para llevarlos a trasgredir los límites permitidos? O ¿Es la película, más bien, un reflejo de un problema objetivo que subyace en las bases de la actual sociedad y que amenaza con hundirnos en un abismo de caos, violencia barbarie? Quizás ambas interrogantes merecen un “si” por respuesta si las premisas de cada pregunta se relacionan dialécticamente.  

Creo que no se puede entender la violencia como un hecho producido por los impulsos de un individuo aislado, sin historia, sin traumas ni represiones, sin una suma cuantitativa de sucesos precedentes. Pero más importante aún es contemplar el funcionamiento del sistema en el cual nuestro sujeto esta insertado y que en muchas circunstancias determina sus acciones. Con el estreno de películas de este tipo o no, las causas de la violencia interhumana siguen allí y seguirá produciéndose día a día sí las bases de la actual sociedad no son modificadas. Precisamente el valor del “Joker» es hacer un planteamiento, aunque un poco ambiguo, sobre esa realidad. Tampoco se puede juzgar un film sin apreciar el contexto en que fue realizado. De ningún modo el tiempo que vivimos se distingue por la estabilidad, la fraternidad y la cordura.


“Joker” logró un récord de taquilla en su primer fin de semana con una recaudación de 93,5 Millones de dolares.

La psicopatía de Arthur Flek y la decadencia de ciudad Gótica

(Critica con Spoilers)

Joaquin Phoenix logra humanizar al archienemigo de Batman demostrando que en muchos aspectos somos lo que una sociedad irracional y violenta hace de nosotros. En esta película no observamos las cosas con los aburguesados ojos de Bruce Wayne y Alfred de la trilogía dickensiana de Christopher Nolan, sino con la mirada oprimida de un proletario urbano. El problema central es la indiferencia ante los problemas que enfrenta la urbe, la ausencia de solidaridad y de empatía de la élite de ciudad Gótica hacia los más necesitados, creando un mundo decadente de locura, odio de clase e irracionalidad que poco a poco va quebrantando la personalidad del protagonista.

En esta versión del Joker su nombre de pila corresponde al de Arthur Fleck (Joaquin Phoenix); un hombre alienado, medicado, admirador de un presentador de televisión llamado Franklin Murray y que sufre trastornos mentales (alucinaciones y una risa incontrolable que surge en momentos de estrés). Inicialmente el futuro criminal trabaja en una agencia de payasos llamada JAJA mientras sueña en convertirse en un célebre comediante de Stand-up. Arthur vive junto a su enfermiza madre en un suburbio depauperado de ciudad Gótica. Su procedencia social y su rara conducta lo exponen constantemente a la humillación y la violencia de su propio entorno.

Robert de Niro también sobresale en su papel de Franklin Murray, un hilarante presentador de televisión.

En cuanto al ambiente social, ciudad Gótica sufre un repunte de violencia, acumulación de basura, criminalidad y protestas sin que nadie logre hacer algo al respecto. En este contexto el magnate Thomas Wayne, el padre del futuro Batman, inicia una carrera política con la supuesta intención de resolver los problemas. Arthur pierde su trabajo por un accidente y mientras va en camino a su hogar vestido como un payaso es atacado por 3 jóvenes adinerados, quienes lo golpean entonando “Cantando bajo la lluvia”, la misma pieza musical usada por la pandilla de Alex Delarge en el film “La Naranja Mecánica”.

El punto catalizador del film detona cuando Arthur asesina a los 3 atacantes en la estación de trenes. Este hecho rápidamente se convierte en noticia, provocando la indignación de Thomas Wayne. El magnate demuestra su profundo odio de clase cuando en un programa televisivo arremete contra todos los que “no se han ganado nada en la vida”, es decir al proletariado de ciudad Gótica, acusándolos de “Payasos” y de “cobardes que se esconden de bajo de una máscara” (sencillamente irónico). Las arrogantes declaraciones de Wayne generan el rechazo popular. Poco a poco el payaso misterioso que mató al trío de jóvenes adinerados se comienza a convertir en un símbolo para las oprimidas almas de ciudad Gótica, naciendo una especie de movimiento bajo la bandera “Todos somos payasos”. La situación es tan delicada en el film y tan ajustada a los tiempos que corren que basta una chispa; un comentario denigrante o el anuncio de algún plan de austeridad para que las protestas estallen

Arthur Fleck escuchando las declaraciones de Thomas Wayne, el padre del futuro Batman

El desamparo que sufren los pobres se exhibe cuando la asistencia médica que beneficiaba a Arthur Fleck, no puede continuar por un recorte de fondos, dejándolo cada vez más expuesto y vulnerable a la hostilidad de la sociedad; “Gente como tú no les importa Arthur, personas como yo no les importa” le comenta su terapeuta ante el inminente cierre del servicio médico. Finalmente devienen varios golpes seguidos: descubre que en su infancia su madre adoptiva permitió que su anterior esposo abusara de él, lo golpeara y maltratara hasta provocarle una lección cerebral.

La verdad sobre su niñez, sus condiciones de vida, la burla que sufre una y otra vez a manos de Franklin Murray, lo llevan a quebrarse por completo, perdiendo la razón y convirtiéndose definitivamente en el Joker, el gran archienemigo de Batman. A partir de este punto él comete varios crímenes, el más importante de ellos y crucial para el desenlace de la película es cuando mata en vivo y directo a su presentador predilecto, pronunciando ante las cámaras un agudo discurso sobre la hostilidad, la indiferencia y la insensibilidad a la que ha estado sometido a lo largo de su vida. Allí reconoce la autoría del crimen en la estación de tren, recalcando que si el estuviera muriéndose como un perro aquellos tres jóvenes de Walt Street pasarían por encima de él sin importarle. Acto seguido al homicidio y a las palabras de Arthur en vivo se desata la anarquía en toda la ciudad. Así, el Joker asciende como un antihéroe aclamado y admirado por el proletariado y los desclasados.

El actor Joaquin Phoenix tuvo que perder 23 kilos de peso para su magistral interpretación del Joker

Durante la ola de protestas son asesinados a sangre fría los padres de Bruce Wayne naciendo la leyenda de Batman; esa suerte de paramilitar vengativo y solitario que protege la legalidad burguesa de ciudad Gótica bajo un elevado cogido moral. Sin embargo, aquí el móvil del asesinato cambia significativamente en contraste a lo presentado en otras películas. Los progenitores de Batman originalmente eran asesinados por un robo a mano armada, de este hecho es muy recurrente en todas las historias el collar de perla de Martha Wayne. Sin embargo, en la película del Joker, el asesinato es perpetrado por un manifestante del movimiento “Todos somos payasos”. Esto apuntala al doble homicidio como una venganza de clases. Este notable viraje introduce de una manera muy simbólica la lucha de clases en las historias del caballero oscuro, cosa que ya fue planteada desde un punto de vista liberal en la tercera entrega del Batman de Cristopher Nolan; The Dark Knight Rises.

De ningún modo el mensaje de Todd Phillips es una apología a la revolución social contra los ricos. De igual forma si fuera el caso, muy difícilmente la Warner Bross tendría algún interés de invertir en algo así. El llamado de los creadores de este joker es a la resolución que deberían tener la élite global ante los problemas que actualmente enfrenta su propio sistema. Es una advertencia a no permitir que siga creciendo “la indiferencia”, porque cada vez serán mayores los actos monstruosos que perpetran personas trastocadas como el payaso asesino. Es una apelación a la sensibilidad, a la corresponsabilidad y a la humildad que deben tener los más aventajados, quienes ante la decadencia de los “tiempos modernos” no parecen hacer otra cosa que reírse y disfrutar de sus plácidas vidas. De esta manera y entre ilusiones de revoluciones sociales, Todd Phillips se coloca la máscara de Batman y lejos de romper con el sistema, por muy evidente que sea su bancarrota, pretende salvarlo contra la deriva popular. Al final la revolución del Joker es una ilusión de su mente retorcida, pero que advierte a la clase dominante de la necesidad de reparar los puntos vulnerables de su propio sistema antes de que sea demasiado tarde, es decir “hay que humanizar al Capitalismo”

La opinión publica es casi unánime: Joaquin Phoenix merece el OSCAR por su formidable actuación en el joker

Ciudad gótica es una de las mejores representaciones ficcionales del sistema capitalista en su estado de decadencia, el mismo estado que impera en la realidad. Vivimos en un período donde el trabajo humano se encuentra socializado en amplias capas de la sociedad, mientras que la apropiación de las riquezas producidas por dicho trabajo es cada vez más centralizado y reducido, creando una abominable y hasta ridícula situación de desigualdad. Esta es la raíz del verdadero problema de fondo y no la falta de responsabilidad, sensibilidad y de atención de los ricos.

Esta situación abre paso a la pobreza, a la decadencia, a la criminalidad, a la alienación y ausencia de buenas expectativas. La sociedad se enferma y con ella sus propios integrantes. Los más claros buscarán la organización política para librar la lucha revolucionaria, los oportunistas buscarán ascender en medio de las mismas estructuras burguesas, los más alienados buscarán el alcohol o la religión como una salida. Entre todos estos habrá aquellos que pierden la cordura, la misma sin razón de la sociedad los hará enloquecer y buscarán por medios extremistas lo que la sociedad les ha negado: Dignidad y una vida que valga la pena vivir. Ante figuras como el Joker, ahora tan humanas como usted y yo, solo podemos repetir la frase de Espinosa: “Ni rier, ni llorar: Comprender”.

El clímax de la película es realmente impresionante

En definitiva, en todos los aspectos el Joker es una obra maestra: La actuación de Joaquin Phoenix es formidable, la fotografía impactante, la paleta de colores electrizante, el soundtrack por las nubes. En salas de cine inundadas por una sobreproducción de súper héroes simplistas, tendientes solo a un vulgar entretenimiento, que no promueven un pensamiento emancipatorio ni reflexivo del mundo que nos rodea, el Joker es el film de antihéroes que necesitamos (Cosa ya intentada por M.Night Shymalan en su reciente “Glass”). Como bien dice Martin Scorsese, el cine debe “trasmitir experiencias emocionales y psicológicas”; lo que nos lleva a entender el cine como un arte para reflexionar sobre lo que somos, elevar nuestra conciencia y aprender a dominar las fuerzas ciegas que pretenden gobernar nuestras vidas. Apostemos por un cine que no solo nos ilustre el atolladero en que estamos inmersos, sino también que nos enseñe que otro mundo, otra sociedad y otra vida, mil veces mejores, son posibles.

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