#Impropios Carlos Andrés Pérez: el retrato de la traición

Represión y corrupción son apenas dos de los adjetivos con los que se puede calificar a las gestiones del fallecido exmandatario venezolano Carlos Andrés Pérez (CAP), conocido tanto por su legado de terror al frente de la Dirección General de la Policía (Digepol) como por el descaro con el que llevó al país a un desastre económico cuyas consecuencias todavía pueden apreciarse en la sociedad venezolana.

Fue responsable de la entrega de los campos petroleros venezolanos a las transnacionales, que explotaron durante años el crudo nacional prácticamente de forma gratuita.

También fue el causante del millonario endeudamiento del país que provocó una debacle en la economía y profundizó las desigualdades en una época en la que sólo los más acomodados podían acceder a los servicios de salud y a una educación de calidad.

Lo que durante su mandato se conoció como el fenómeno Venezuela Saudita, no fue tal, pues los beneficios de la explotación petrolera sólo pudieron ser disfrutados por la oligarquía de siempre.

Presidente Carlos Andrés Pérez

Altos niveles de corrupción, burocracia y millonarios gastos oficiales, en los que se incluía un apartado que era disfrutado por el propio Pérez y su tristemente célebre secretaria Cecilia Matos, fueron apenas algunas de las características que marcaron los mandatos de CAP.

Fue precisamente Matos, amante de CAP desde finales de la década de los 60 acusada de tráfico de influencias, la principal muestra de las irregularidades que promovió Pérez durante sus gobiernos.

El exmandatario también tiene entre sus “logros” el aumento de la pobreza en más de 30 por ciento durante su segundo mandato y el incremento de la inflación acompañado de un importante decrecimiento del Producto Interno Bruto de la nación.

Luego de haber acabado con la aparente prosperidad del país, el expresidente concretó con el Fondo Monetario Internacional un paquete económico que incluía la liberación de precios de todos los productos de consumo, la liberación total de las tasas de interés, el aumento de las tarifas de los servicios públicos, así como el aumento del precio de la gasolina.

El estallido social que produjeron estas medidas y sus consecuencias, lo acompañaron hasta el final de su mandato en 1993 cuando lograron imputarle un cargo por malversación de fondos después de que destinara 250 millones de bolívares del presupuesto nacional al financiamiento de la campaña política de la expresidenta de Nicaragua, Violeta Barrios de Chamorro.

CAP también fue uno de los peores enemigos de la autonomía universitaria. Entre 1960 y 1990 (período en el que Pérez se desempeñó como Ministro del Interior de Rómulo Betancourt, director de la Digepol y presidente de la República) se cometieron los más atroces ataques en contra de estudiantes y profesores, quienes en muchos de los casos resultaron heridos o asesinados.

El prontuario de Carlos Andrés Pérez es sin duda una de las evidencias irrefutables de los abusos que durante décadas han cometido los políticos de la derecha, de los que el diputado Juan Guaidó es heredero, en contra de Venezuela.

Andreína Ramos Ginés/ VTActual.com

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