Iglesia católica y medios impulsan violencia en Nicaragua

El enfrentamiento entre fuerzas del orden público de Nicaragua y manifestantes violentos atrincherados en una iglesia en Managua, dejó sin vida a dos estudiantes universitarios.

Según los diarios locales, los jóvenes se encontraban encerrados desde la noche del viernes en la casa cural de la parroquia Divina Misericordia de Managua, junto a una decena de estudiantes, periodistas, médicos y sacerdotes.

Algunas versiones aseguran que la arremetida policial ocurrió porque los manifestantes se escondieron en la iglesia después de atacar una caravana de seguidores del gobierno -dejando a nueve personas heridas-.

Actualmente se encuentran en la catedral de Managua un equipo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y de la oficina del alto comisionado de la ONU para los derechos humanos recabando información sobre el caso.

Tras el suceso, el obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, acusó al Gobierno del presidente Daniel Ortega de “represión criminal” y “atravesar el límite de lo inhumano e inmoral”.

“Para nosotros (como Iglesia Católica) es lamentable y hemos dicho en muchas ocasiones: ni un muerto más”, dijo el cardenal nicaragüense, Leopoldo José Brenes.

Los gobiernos de Brasil y Chile deploraron los ataques y llamaron a reanudar el diálogo.

“La escalada de violencia contra la sociedad civil, con agresiones físicas a eclesiásticos, periodistas y defensores de los Derechos Humanos, son inaceptables”, señaló el Gobierno brasileño en un comunicado.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile dijo que “observa con gran preocupación la violencia desatada y la falta de progresos concretos”.

Hasta el momento el gobierno nicaragüense no ha dado su versión sobre los hechos.

Analistas coinciden en que la crisis en Nicaragua tuvo un origen reivindicatorio pero diversos factores internos y externos, impulsados por líderes de empresas, iglesias y universidades, han enrarecido las protestas y escalado los niveles de violencia.

De hecho, la OEA realizó una sesión especial a petición de Argentina, Canadá, Chile, Estados Unidos y Perú, para presentar un proyecto de resolución que condene la violencia y los atropellos a los derechos humanos en Nicaragua, calcando lo realizado anteriormente contra Venezuela con las violentas “protestas” de 2017.

ER

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