El hambre: un lucrativo negocio para EEUU

Hace pocos días el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, encabezó un evento con los agricultores innovadores de ese país en el que destacó su papel en la producción de alimentos, que de acuerdo con algunas estadísticas exporta más de 139 mil 500 millones de dólares en productos al año.

Estos productos, según declaraciones emitidas por Pompeo en marzo de este año, alimentan al menos a mil millones de personas, entre las cuales no están incluidos los 48 millones de ciudadanos (de ellos 13 millones son niños) que pasan hambre en EEUU, conforme revela un informe del Departamento de Agricultura de ese país.

Pero, ¿A qué viene la presentación de estas estadísticas?

En el mismo acto con los agricultores innovadores (cuyas prácticas están en entredicho por el daño que estas le provocan al medio ambiente) Pompeo volvió a criticar la gestión del presidente Nicolás Maduro, asegurando que en Venezuela más del 60 por ciento de la población se acuesta a dormir con hambre.

La cifra presentada por el funcionario estadounidense no tiene ningún tipo de respaldo y obvia los programas sociales impulsados por el Ejecutivo venezolano que garantizan el acceso de los ciudadanos a proteínas de origen animal y alimentos de la canasta básica.

Actualmente, al menos 30 millones de personas (de una población total que debe rondar los 50 millones de ciudadanos) recibe este tipo de beneficios que además son impulsados en gran parte por las propias comunidades organizadas, a las que el Estado venezolano les ha entregado el poder.

Por otra parte, Pompeo olvida que buena parte de la difícil situación económica que atraviesa Venezuela es responsabilidad del Gobierno al que responde y las sanciones que éste impuso para provocar el derrocamiento del presidente Maduro.

En sus declaraciones, habla de violencia y destrucción criminal por parte de la gestión chavista, pero no expone el robo de recursos que el gobierno de #DonaldTrump utiliza para promover una guerra en el país o las restricciones que han aislado económicamente a Venezuela al punto de generar una crisis sanitaria que se ha cobrado varias vidas desde que fueron impuestas las sanciones.

Ayuda Humanitaria, otro negocio made in USA

Con la excusa de la crisis en Venezuela, EEUU activó otra de sus cartas bajo la manga. Se trata del millonario negocio de las “ayudas humanitarias” que termina generando un problema mayor en las sociedades que lo implementan.

Y es que la ayuda humanitaria involucra a grandes corporaciones que hacen negocio en principio con el agua y luego con los alimentos que distribuyen y que, además, son altamente procesados y químicamente transformados.

Ejemplo de ello la “colaboración” que prestan empresas como Coca-Cola en la distribución de agua a países económicamente deprimidos. La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid, por su sigla en inglés) es quien por lo general se encarga de proveer este tipo de apoyo a los países en crisis. De los contratos que recibe esta supuesta ONG estadounidense, el 70 por ciento pasa por manos de privados, que se enriquecen cada vez más con las guerras que impulsa EEUU.

Otro dato importante: hasta el momento, ningún programa puesto en marcha por EEUU para erradicar el hambre o la pobreza ha dado resultado. Basta con echar una mirada a Guatemala, Haití o África para comprobarlo.

Otra buena pregunta que deberíamos hacernos todos los ciudadanos del mundo es ¿Cómo piensa EE. UU. resolver un problema de hambre en un país, evitando que esa nación importe los alimentos y medicinas que necesita?

Lamentablemente este cuestionamiento nunca recibirá una respuesta.

Andreína Ramos Ginés

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