Un nuevo intento de golpe en Bolivia

En medio de protestas y paros en varios departamentos de Bolivia impulsados por la oposición, que denuncia un supuesto fraude electoral, el presidente de ese país, Evo Morales, denunció que está en proceso un golpe de Estado con apoyo internacional.

En una alocución este miércoles, Morales denunció que con apoyo extranjero, la derecha boliviana ha decidido activar el golpe y declaró el estado de emergencia nacional y la «movilización pacífica y constitucional», para defender el voto en las elecciones del pasado domingo.

«Denunciar ante el pueblo boliviano y al mundo entero, está en proceso un golpe de Estado, se preparó la derecha con apoyo internacional para un golpe de Estado (…) Quiero decir al pueblo boliviano, primero, estado de emergencia y movilización pacífica y constitucional para defender la democracia», señaló en conferencia de prensa, en la ciudad de La Paz.

De acuerdo a la agencia ABI, Morales aseguró que pese a las acciones que derivaron en la quema de varias sedes del Tribunal Supremo Electoral (TSE) y otros eventos violentos, no entrará en la «confrontación y nunca vamos a entrar a la confrontación», remarcó».

«Entiendo la desesperación de la derecha boliviana que no quiere reconocer el voto indígena, como en el pasado que nunca han reconocido», agregó Morales, en referencia al llamado voto rural, uno de los fuertes del actual mandatario y el que le habría dado la ventaja según los resultados del conteo rápido del TSE, que dista del conteo con las actas físicas del mismo ente.

El informe de la OEA

Evo Morales no sólo aceptó una Misión de Observación Electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA), sino que se reunió con ellos tras los primeros resultados y les ofreció poder auditar el sistema electoral con todas las garantías.

Ahora, este mismo organismo, «recomienda» una segunda vuelta, pese a los casi 10 puntos de ventaja entre Evo Morales y el segundo candidato más votado, el opositor Carlos Mesa.

“En estos momentos, con el 96,78% de las actas, el cómputo definitivo marca una diferencia del 9,48% entre los binomios más votados, lo que de mantenerse significaría una segunda vuelta. En el caso de que, concluido el cómputo, el margen de diferencia sea superior al 10%, estadísticamente es razonable concluir que será por un porcentaje ínfimo. Debido al contexto y las problemáticas evidenciadas en este proceso electoral, continuaría siendo una mejor opción convocar una segunda vuelta”, leyó el excanciller de Costa Rica, Manuel Gonzáles, jefe de la misión de observadores de la OEA que llegó a Bolivia.

Para la OEA, los resultados de las elecciones en Bolivia «deben ser creíbles y aceptables para toda la población no sólo para un sector». A esta posición se le suma la presión de EEUU y la renuncia del vicepresidente del TSE, Antonio Costas, quien se mostró en desacuerdo con la suspensión de la publicación de los resultados del sistema rápido de conteo.

MMMV


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