Convertir flechas en flores. Parte V La cuarentena: un espacio de meditación

Por Dr. Roger Garcés
Psicólogo

De todas las recomendaciones o enseñanzas que yo pueda dejarles, la meditación es, desde mi punto de vista, la más importante. Aprender a meditar es la base para cualquiera de los cambios que podamos hacer en la vida. La meditación nos abre la vista a procesos mentales que jamás hubiéramos visto por nuestros propios medios. La meditación es verdaderamente un tesoro pero está llena de preconcepciones equivocadas.

Comencemos por explicar algunos conceptos:

Qué no es meditación

Cuando se habla de meditación se tiene la idea de un Señor con una sábana anaranjada “terciada” y sentado como un Buda, que no oye y está encerrado en su propio mundo. También es frecuente escuchar una frase burlona: “Pedrito está haciendo meditación, ya va a levitar”. También se cree que la meditación es para Hippies o para snobistas que no comen carne y miran a los demás como si estuvieran iluminados y en contacto permanente con el mismísimo Buda.

Esto NO es meditación.

Qué si es meditación

La meditación es para abrirse a vivir el mundo, no para encerrarse en una burbuja de cristal.
La meditación es para tener control de la mente y no para favorecer la arrogancia y ver a los demás por encima del hombro.

En qué consiste la meditación

Con la meditación tranquilizamos la mente, es decir, disciplinamos nuestros pensamientos. Trate de hacer un ejercicio: Disponga una alarma en el celular para que suene dentro de 60 segundos. Durante este tiempo escuche su respiración. Que en su mente solamente esté el sonido de la respiración. Si viene algún pensamiento, simplemente déjelo que se vaya y vuelva a escuchar la respiración. Le repito, lo único que debe estar en su mente es el sonido de la respiración.

Ok, puede comenzar ahora.

¿Ya hizo el ejercicio?

¿Se dio cuenta de lo difícil que es mantener la atención en la respiración aunque sea por ese poquito tiempo?

¿Se dio cuenta de lo difícil que es decirle a la mente: Quédate quieta?

Bueno, en eso consiste Shámata, la meditación de la “Calma Mental”. Cuando ponemos nuestra atención sobre algo que no son los pensamientos, observamos como la mente se tranquiliza. Por el contrario, cuando ponemos nuestra atención sobre los pensamientos (Cuando pensamos y pensamos), Nuestra mente agarra un vuelo a velocidad supersónica que es muy difícil de parar.

Este ejercicio nos enseña tres cosas:

1. Nos enseña cómo es la naturaleza de la mente indisciplinada. Es un alboroto, pensamos y pensamos y al final del día estamos aturdidos de tanto pensar.
2. Nos enseña que podemos tranquilizar la mente. Cuando ponemos atención a la respiración, o a cualquier cosa que NO sean los pensamientos, entonces la mente se tranquiliza.
3. Nos enseña que los pensamientos los pensamos nosotros. Quiere decir que tomamos conciencia que tenemos poder para decidir qué pensar y qué cosas no pensar (desechar). Ya lo vimos en la pequeña experiencia que hicimos; Estábamos pensando y nos acordamos que la cosa era escuchar la respiración, y no le prestábamos atención al pensamiento. Entonces, tenemos el poder de decidir qué entra a nuestra mente. Lo que pasa es que nadie nos dijo que teníamos ese poder.

El Buda explicaba: “Que los pensamientos sean como un ave que surca el cielo, no deja rastros”. Así, no nos enganchamos con los pensamientos. No nos embadurnamos con el contenido emocional de los pensamientos.

A veces uno está tranquilo, y de repente ve una escena en la televisión en donde se ve una playa, y se acuerda de que hace años hizo un viaje a la playa, y recuerda lo bien que la pasó ese día, y recuerda las personas maravillosas que estaban en ese viaje, y de repente recuerda también que en ese viaje había alguien que era “Mala Sangre” Y recuerda algún desplante que hizo esta persona, y así, van comenzando a llegar recuerdos, y recuerda también que esa persona Mala Sangre no pagó aquel dinero que le prestamos y comenzamos a lanzarle rayos y centellas en nuestra mente, y de repente nos damos cuenta que tenemos en la mente una verdadera tormenta por… una imagen que vimos en la televisión.

Siempre refiero que Santa Teresita de Jesús llamaba a la mente desordenada, “La Loca de la Casa”, y cuando la Loca de la casa se apodera de nosotros nos puede llevar a desbarrancarnos por el abismo de la angustia. Los hinduistas dibujaban en sus frescos a la mente como un “Mono loco”, que va saltando de rama en rama. Así es nuestra mente. Por eso Trumgpa Rimpoché decía que había que “Domar” la mente, a través de la meditación.

Al Buda le preguntaron; Maestro ¿En qué consiste tu enseñanza? Y el Buda respondió: Mi enseñanza consiste en comer y dormir, Estoy seguro que la persona pensaría: Qué sabroso: ¡Comer y dormir! Pero el Buda completó: Pero nosotros cuando comemos, comemos y cuando dormimos, dormimos. He aquí que te dejo esta enseñanza a ti: Cuando comas, come; Cuando duermas, duerme. Fíjese bien, nosotros estamos comiendo y a la vez estamos revisando los mensajes del celular, haciendo informes, pensando cosas desagradables, etc. Nuestra distancia con la comida es tal que si después alguien nos pregunta qué comimos no sabemos responder.

Para eso sirve la meditación. Para tranquilizar la mente y poder relacionarse plenamente con la vida. Entonces, la meditación nos sirve para salir a vivir la vida y no para encerarnos en nosotros mismos.
La imagen que tenemos de un meditador como si no oyera y estuviera encerrado en su propio mundo es falsa. Más bien es alguien que está tranquilizando a la Loca de la casa para que lo deje vivir plenamente las cosas que le ofrece la vida. Quienes estamos encerrados en una burbuja de cristal somos nosotros.

Por eso al Buda lo pintaban con unas orejotas largotas. No se trataba que era hippie y se perforaba las orejas como los jóvenes de hoy, se trataba de que podía escuchar. Podía escuchar la vida. Podía saborear los sabores y escuchar los sonidos de la vida plena y profundamente.

No dudo en dejarles la recomendación de hacer meditación como la enseñanza más importante que alguna vez les pueda dar. Pueden acceder al curso en línea que da el Instituto Budadharma, es gratis y de verdad van a recibir un tesoro inigualable.

Ahora que tenemos algo de tiempo en esta cuarentena disponga un lugar para aprender a tranquilizar la mente y hagamos de nuestra casa un templo para meditar. Propóngase hacer el ejercicio durante 10 minutos, así poco a poco irá aumentado la duración.

Ya sabemos que la cuarentena hay que verla con una actitud de receptividad. Dispóngase simplemente a recibir. Haga como Picasso, “Yo no busco, yo encuentro”.

Ya vimos que con la relajación se podía tranquilizar el cuerpo, ahora aprendimos que con la meditación se puede tranquilizar la mente.

Haga los dos ejercicios, relajación y meditación.

Termino con un verso de las Eddas Vikingas: Te doy este consejo, te hará bien si lo tomas, te será bueno si lo sigues.

Convirtiendo flechas en flores. Parte III: Manejo del Miedo y la Ansiedad

Artículos relacionados