Obispos católicos peligran en Filipinas

Nuevamente el polémico presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, hace de las suyas. Como si no bastara con promover el asesinato de ciudadanos en su país, ahora ha llamado a matar a los obispos católicos a quienes considera “unos inútiles bastardos que sólo sirven para criticar”.

Asimismo, arremetió en contra de la Iglesia Católica, institución que considera “la más hipócrita del mundo”. En sus declaraciones, también aseguró que el 90 por ciento de los sacerdotes pertenecientes a esta religión son homosexuales.

Ante el pronunciamiento, la Conferencia de Obispos Católicos de Filipinas se rehusó a declarar. “No queremos añadir más leña al fuego. Cualquier comentario solo exageraría el asunto”, indicó hoy en un comunicado Jerome Secillano, portavoz de la confederación”.

El enfrentamiento de Duterte con la Iglesia católica se remonta a febrero de 2017, cuando la Conferencia de Obispos criticó la sangrienta guerra contra las drogas.

Los comentarios hacen eco de un insulto lanzado hace dos semanas por Duterte a obispos y sacerdotes católicos, con los que mantiene una cruzada verbal desde hace más de un año, al declarar a los filipinos que no deberían ir a la iglesia para “pagar a idiotas”.

La descarga de Duterte no sólo se limita a los representantes de la Iglesia, sino que también involucra a Dios, entidad a la que calificó de estúpida. Igualmente, se mofó de varios dogmas del catolicismo como el pecado original, lo cual enfadó a fieles filipinos y ha generado un incremento de tensiones y oposición por parte de las instituciones clericales en los últimos meses.

ARG

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