Farmacéuticas callan: una semilla que cura el cáncer podría poner fin a las quimioterapias

La manzana, la fruta del pecado, la de Adán y Eva, o la que siempre llevas en tu cartera, posee una semilla que, de acuerdo con un estudio, tiene propiedades para curar el cáncer.

La manzana es una de las frutas con mayores propiedades anticancerígenas y eso se ha demostrado en muchos estudios científicos. Los investigadores han hallado en la manzana muchos compuestos antioxidantes gracias a la acción de los fitoquímicos.

Los antioxidantes que contiene la manzana ayudan a prevenir el daño de las células y los tejidos que se ven afectados por la oxidación.

Según los especialistas se pueden conseguir por medio de una dieta rica en vegetales y frutas los suficientes antioxidantes y resulta mucho más saludable que tomar pastillas, que en ese caso, sí tiene efectos secundarios.

Los fitoquímicos tienen muchos beneficios para la salud y poseen propiedades además de anticancerígenas, alergénicas, antivirales, antiproliferativas y antiinflamatorias.

Pero la parte de la manzana que tiene mayores propiedades antitumorales son sus semillas, a las cuales se les atribuyen unos efectos más poderosos que la quimioterapia y sin causar los daños que causa este tratamiento tan agresivo.

Los investigadores dicen que las propiedades anticancerígenas de las semillas de la manzana son hasta 10.000 veces más potentes que la quimioterapia, algo que evidentemente no interesa que salga a la luz porque de esa manera no podrían vendernos sus medicamentos y sus tratamientos.

Sucede algo similar a las sustancias como el bicarbonato de sodio o del agua de mar, que son demasiado baratos o incluso gratis en el caso del agua de mar.

Las organizaciones y las farmacéuticas no están para nada interesadas en que nos enteremos de que la cura y la prevención de las enfermedades muchas veces resida en este tipo de soluciones naturales.

Las semillas de manzana se comen directamente o podemos mezclarlas con una ensalada o un jugo y además de tener propiedades altamente anticancerígenas se la atribuyen muchas otras propiedades aunque esta es la más importante sin lugar a dudas.

Las semillas de manzana son un remedio comprobado para muchos tipos de cáncer. Son consideradas un agente antimicrobial contra las bacterias y los hongos y es también eficaz contra los parásitos internos, además de que regula la presión arterial alta y actúa como antidepresiva. También mejora el funcionamiento del sistema nervioso.

Un estudio clave

Uno de los fabricantes más importantes del mundo de medicinas afirma que después de realizar más de 20 estudios, desde el año 1970, comprobaron cómo destruye las células tumorosas de más de 12 tipos de cáncer, entre los que están el cáncer de pulmón, de próstata, colon, páncreas, etc.

Como sucede con las semillas de damasco, de las mandarinas o de las ciruelas, las semillas de manzana son ricas en vitamina B 17 que también se llama amigdalina o laetril.

La vitamina B 17 es una molécula de benzaldehído y otra de cianuro y se ha descubierto que tiene propiedades anticancerígenas.

El cianuro y el banzaldehido por separado son muy tóxicos, pero combinados no solamente no lo son sino que son altamente anticancerígenos.

La molécula beta-glucosamidasa se encuentra especialmente y en grandes cantidades en las células cancerosas y en cantidades mínimas en el resto del cuerpo.

Por lo tanto, las sustancias de las pepitas de la manzana sirven y destruyen solamente las células cancerígenas y no dañan las sanas.

Además las células sanas, tienen una enzima llamada rodanasa, que protege al organismo. La rodanasa neutraliza el cianuro y lo transforma en productos que no son tóxicos y sucede que las células cancerígenas no contienen la rodanasa, y de ahí que queden indefensas ante los compuestos de las semillas de manzana.

NM/Con información del portal curacancernatural.org

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