En Venezuela: Dólar paralelo, vida paralela

Mucho se habla en los medios de cómo la crisis económica en Venezuela ha mermado la calidad de vida de sus ciudadanos, pero las alarmantes cifras no explican la lujosa vida que se dan muchos que consumen productos importados; ni explica la existencia de locales que venden artículos de alta gama con precios que superan los cincuenta salarios mínimos. VTactual.com te hace mirar de cerca tal realidad.

En el mes de noviembre la Red por la Defensa del Trabajo la Propiedad y la Constitución informó que el 80% de los venezolanos ingiere solo una comida completa y en el mejor de los casos otras dos complementarias, estadística que ubicaría al país como la nación con los niveles de alimentación más bajos por habitante per cápita del continente. La información fue reproducida por los medios más importantes. Más allá de la dudosa procedencia de la fuente, pues se trata de una organización que no tiene ni página web; la alarmante información contrasta rotundamente con algunas realidades.

Si bien es cierto que la guerra económica ha impactado a buena parte de la población, fenómeno cuya expresión más extrema es la cantidad de gente que revisa basura; decir que el 80% de la población pasa hambre es, en el mejor de los casos, una exageración pedagógica. Sin embargo, partiendo de ese supuesto negado, cabría preguntarse entonces ¿Cómo vive el otro 20%?

Basta darse un paseo por cualquier centro comercial del este de Caracas para preguntarse cómo es posible que en un país donde «el 80% de la población pasa hambre», alguien pueda acceder a cualquiera de los productos que en ellos se venden: un perfume Nina Ricci puede costar un millón de bolívares, un par de zapatos Adidas superan el millón y medio, un iphone 5 alcanza los 14 millones. El salario mínimo fue aumentado por el presidente Nicolás Maduro en noviembre a 177.507 bolívares, con lo que un iPhone cuesta cerca de 80 salarios mínimos.

Muchas de estas transacciones son tan altas que, según los estatutos de la Superintendencia de Bancos (Sudeban), no es posible realizarlas ni siquiera por transferencia. Y evidentemente la cantidad de efectivo que habría que tener para pagar estos precios no cabrían ni en la maleta de un carro. La realidad es que los pagos no se hacen en bolívares, sino en dólares. Pocas veces en efectivo, la mayoría por transferencia.

¿Dólares? ¿Y el control de cambio?

Pese a la titánica lucha que ha dado el ala económica del gobierno para sostener el control cambiario, la realidad es que el dólar especulativo cuyo valor es fijado por la ilegal cotización de Dólar Today, está ganando la batalla; y ello se evidencia en una economía «dolarizada» hasta en el verbo de los transportistas y el costo de una hora de compañía.

Eduardo Pérez es un joven universitario que prefirió dedicarse a dar clases de español por Internet en lugar de conseguir un trabajo fijo con los beneficios laborales correspondientes. Por cada clase puede obtener hasta 10$ y en promedio imparte cinco clases a la semana, lo cual le abona cerca de 50$ semanales. Al cambio especulativo que ya casi alcanza los 100.000 bolívares por dólar, podría percibir hasta 5 millones de bolívares por menos de diez horas de trabajo semanales. Hay chicos que han preferido dedicarse al diseño de páginas web o de ilustraciones, incluso traducciones de texto a precios altamente competitivos en el mercado internacional y que además de la buena paga les otorga la facilidad de administrar su tiempo en la forma que mejor les parezca.

Se trata de un ejemplo bastante humilde en comparación con las aberrantes cantidades de dinero que se mueven por ejemplo en el mercado inmobiliario, automotor y sobretodo en el sector comercio.

Especialmente en las redes sociales hay cuentas que funcionan como casas de cambio y no se ruborizan al publicar la cotización de las diferentes transacciones con las que se pueden obtener millones de bolívares por pocas divisas.

El negocio consiste en comprar dólares a gente que tenga divisas en sistemas como PayPal, los compran a una tasa más baja que la de DólarToday y luego los revenden al menos 10 mil bolívares más caros haciendo uso de bancos internacionales como el Bank Of America. De esta manera, el que compra 100$ a 75 mil bolívares a un estudiante que cobra sus servicios por PayPal, transfiere las divisas a su cuenta en el banco internacional y luego los revende a 85 mil bolívares por cada dólar. Y en un par de transacciones se hizo de un millón de bolívares sin ningún tipo de esfuerzo.

Como confiesan los jóvenes que participan de este mercado, mientras más cantidades compran y venden, más exhorbitantes son las ganancias. Esta es la única forma en la que se explica que mientras los asalariados con sueldo mínimo perciben casi dos dólares (paralelos) por mes, hay otros que multiplican sus ganancias en bolívares con un par de clicks.

KPO

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