En Francia demuestran que los perros son los mejores aliados para el tratamiento de pacientes psiquiátricos

En el hospital psiquiátrico francés de Amiens, ubicado al norte de esa nación apuestan por la compañía de los perros para favorecer la salud mental los pacientes.

“Canoterapia” es como se le conoce al tratamiento que recurre a los animales para ayudar a enfermos mentales y que fue introducido por el enfermero canoterapeutra, William Lambiotte en el centro Philippe Pinel en el 2010, según la publicación del portal LaRed21.

Lambiotte habló sobre Priscillia, una paciente que le encantan los perros, «ella sufre psicosis infantil; cuando asumí encargarme de ella su única relación con el mundo era el sufrimiento, se hacía incisiones, se quemaba… Tras una sesión de canoterapia todo eso desapareció, fue espectacular”, explicó el enfermero. Dentro del hospital Priscillia pasea con Zoé, un Golden Retriever y Fatou, un Cavalier King Charles lo que ha favorecido su tratamiento.

“Se abrió a los demás, se volvió coqueta, encontró la valoración que nunca había tenido”, dijo Lambiotte sobre su tratamiento con los caninos.

 

Para los especialistas del lugar pasear, ocuparse de perros y relacionarse con ellos tiene numerosos beneficios para los pacientes como generar un efecto antidepresivo, servir de freno para el proceso de aislamiento, disminuir el estrés o mejorar la vida social.

La canoterapia también funciona en otros centros psiquiátricos de Francia, y en otros países, sobre todo en el norte de Europa y en Canadá.

“La compañía de los perros es tan indispensables como inexplicables. ¿Por qué hay enfermos que no reconocen a su propia familia pero reconocen a Fatou, Zoé o Evie? Yo no sé explicarlo”, reconoció Lambiotte, quien cada semana dirige un grupo de apoyo de una decena de enfermos donde cada uno habla sobre sus sentimientos (…) Nos dimos cuenta de que la presencia de un perro en los grupos de apoyo atrae más pacientes, pero sobre todo anima a expresarse más fácilmente”, explicó el enfermero.

El mejor remedio

Desde el 2010, cuando inició este tipo de terapia en el hospital Philippe Pinel, 253 pacientes de entre 6 y 98 años, con 94 diagnósticos diferentes fueron tratados con ella, de la que 52 médicos son ya “prescriptores”.

“Empezamos a utilizar este tipo de terapia con pacientes que tenían dificultades para abrirse. El paciente encerrado en sí mismo se centra en el animal que lo anima y llega así a abstraerse del medio persecutivo que lo rodea para enfrentar la realidad”, explicó el doctor Cyril Guillaumont, jefe de una sección del hospital.

Y agregó que “poco a poco, estos pacientes van saliendo de su habitación, del servicio, del hospital. Constatamos que el animal ha podido ser el tratamiento que les permitió abrirse”. Lambiotte ejemplificó con el caso de Stéphane, un paciente de 43 años que sufre esquizofrenia y que hace un picnic con Zoé a su lado en el patio del hospital.

“Cuando me pidieron que me encargara de él, vivía desnudo y solo en su habitación, se tragaba todo: tenedores, sábanas que cortaba en pedazos… Luego vio los perros y eso le salvó la vida, la ingestión de cuerpos extraños se detuvo de un día para otro”, contó el enfermero.

Por su parte Guillaumont consideró que esta terapia “también permite disminuir los tratamientos psicotrópicos administrados hasta ahora a algunos pacientes. El efecto tranquilizador del animal hace que los pacientes estén más calmados y así ya no es necesario entrar en una escalada terapéutica”.

Y concluyó que en definitiva la terapia con perros “es un medicamento como cualquier otro: hay una evaluación inicial, una prescripción con el acuerdo del paciente y un efecto terapéutico que se evalúa. Es una experiencia muy exitosa”.

CC

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