Exponen estrategia de EE. UU. para esconder crímenes de guerra

El estadounidense promedio no está interesado en la política exterior de su país, lo que incluye las guerras del Pentágono, porque no lo afectan directamente, así opina el columnista ruso Stanislav Borziakov.

Borziakov, del diario ruso Vzglyad, analiza en su más reciente trabajo cómo la mentalidad del ciudadano estadounidense ha sido moldeada por el sistema educativo vigente para que se interese sólo en los conocimientos acerca del funcionamiento del aparato político y económico de su país, y nada más.

«En términos generales, un ciudadano estadounidense conoce el apellido de su congresista, la tasa de impuestos en su estado y el conjunto de leyes locales, pero relaciona la política exterior con el campo del conocimiento humanitario general, que es completamente inútil en la vida cotidiana», afirma.

Para el articulista, lo que pareciera ser una decisión de los estadounidenses de olvidar lo que les da vergüenza, tiene sus verdaderos motivos en un sistema educativo que les limita el conocimiento que deben aprender, lo que excluye la actuación de su propio Gobierno en el mundo.

«Puede parecer que los ciudadanos de EE. UU. decidieron olvidarse de lo que les da vergüenza. Pero, de hecho, esta ignorancia tiene razones completamente diferentes», sostiene el experto.

Asegura que a pesar de que EE.UU. tiene unas 600 bases militares en el mundo y los enormes fondos sin precedentes que se gastan anualmente en diplomacia y «poder blando», en su mayor parte, los estadounidenses están poco interesados en la política exterior.

«Si el sistema soviético suponía que el futuro graduado debería tener un conjunto de conocimientos de una amplia variedad de esferas, ser inteligente en el sentido amplio, el sistema educativo estadounidense implicaba un énfasis en las calificaciones profesionales y el conocimiento sobre la organización de la vida dentro de EE.UU.», añadió.

Recordó que en el imaginario del pueblo estadounidense no está, por ejemplo, el bombardeo en 1999 de Washington y sus aliados en Yugoslavia que costó millones de vidas, sino que el tema se mitificó para convencerlos de que estos crímenes contra civiles eran justos y necesarios.

«Para que un evento fuera de EE. UU. se convierta en parte del equipaje de información de un estadounidense, debe estar debidamente mitificado. El mito yugoslavo elaborado por el Pentágono suena brevemente así: los serbios malvados intentaron matar a todos sus vecinos y construir su imperio en los Balcanes, pero Washington y sus aliados europeos les impidieron hacerlo», prosigue el columnista ruso.

MMMV

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