Ecuador enfrenta crisis penitenciaria

En menos de 45 días, tres motines ocurridos en centros penitenciarios ecuatorianos han puesto entre la espada y la pared al presidente Lenín Moreno y a los cuerpos de seguridad del país latinoamericano que no ha respondido oportunamente a estos eventos en los que han muerto hasta el momento 10 reclusos.

Para tratar de hacer frente a esta situación, el Primer Mandatario decretó el pasado 16 de mayo el estado de excepción en el sistema penitenciario ante las tres situaciones que más afectan ese sector: falta de recursos y de adecuadas infraestructuras, hacinamiento y la tensión dentro de los centros.

Sin embargo, una semana después de ese decreto murieron dos presos que compartían celda, uno por disparos y otro apuñalado; a los diez días un enfrentamiento entre bandas acabó con la vida de otros seis y, de nuevo, tras 12 días, un altercado se saldó con dos muertos y 19 policías secuestrados.

A pesar de la critica situación, las autoridades inmediatas no han dado la cara. La ministra ecuatoriana de Interior, María Paula Romo, quien debía comparecer el miércoles ante la Asamblea Nacional de ese país para rendir cuentas sobre la crítica situación penitenciaria, envió en su lugar a su viceministro, Patricio Pazmiño.

En su presentación, el funcionario expuso las cifras y las razones por las que las 11 cárceles del país se encuentran en crisis y aseguró que el mayor problema lo representan los dos centros de rehabilitación social de la ciudad de Guayaquil, donde hasta mayo han sido asesinados 14 convictos, 12 más que en todo el año pasado.

El origen del conflicto, de acuerdo con el Gobierno de Moreno, sería el enfrentamiento entre bandas organizadas que luchan por el control de los pabellones masculinos, aprovechándose de elevado nivel de hacinamiento y de que los oficiales de seguridad que allí trabajan son insuficientes.

En la actualidad, en los 11 centros ecuatorianos de privación de libertad -que tienen capacidad para albergar a 28 mil 500 internos- hay 40 mil seis encarcelados, que no tienen comedores y que se quejan por la falta de agua.

ARG

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