Gobierno de Duque incapaz ante asesinatos de indígenas

El Valle del Cauca, al suroeste de Colombia, se ha convertido en una zona roja para los indígenas del país andino que residen en ese territorio, comunidad que viene siendo masacrada a diario al quedar en medio de un conflicto en el que el país está sumido desde hace más de 60 años.

13 víctimas fue el saldo fatal que arrojo la semana pasada, mostrando la crisis de orden público que afronta el Gobierno colombiano, presidido por Iván Duque, producto de la crisis social que se ha agudizado en los últimos tres años.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) asegura que en lo que va de 2019, 52 personas han sido asesinadas en territorio nasa, en el norte del Cauca. Además los denunciantes han recibido 74 amenazas de muerte y nueve ataques en la región colombiana donde residen las 8 etnias que hacen vida en el Cauca.

El Cauca es una de las regiones más convulsionadas por la violencia desde que se firmó el Acuerdo de Paz.

Por su parte el presidente Duque viajó a Popayán para tratar de no evidenciar su indolencia hacía la masacre de los indígenas.

El Monseñor colombiano Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Popayán, anunció una peregrinación a Tacueyó, así como ordenó el repique de las campanas en todas las iglesias del país a las 12 del día. “Como cristianos creemos que la vida de cada ser humano es digna, sagrada, es querida por Dios, es irrepetible. La misión por la vida es defender al más frágil y vulnerable”, recalcó.

XC

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