La dictadura del FMI o el protagonismo de los pueblos: Argentina decide

Una sombra recorre América Latina. Intenta de nuevo imponer la noche. Durante largos años, el Fondo Monetario Internacional y sus aliados en el continente, sumieron a América Latina en niveles insondables de pobreza y la hicieron la región más desigual del planeta.

Nuestra época está signada por un intento fallido de restaurar el neoliberalismo que ya en la denominada década perdida dejó un rastro de pobreza, desempleo y deuda en toda la región. Entonces, Venezuela fue vanguardia en levantar su voz, hoy, los pueblos cantan a varias voces, unas desde las calles, otras desde las urnas para desterrar la sombra. Bolivia ya decidió, ahora es el turno de Argentina.

Este domingo 27 de octubre, la nación suramericana protagonizará unas elecciones generales, en las que debe definir quienes ocuparan la presidencia y vicepresidencia del país, así como 130 diputados y representantes al senado por 8 provincias.

Se trata de unos comicios en los que la oposición entre el neoliberalismo y un modelo alternativo, más justo para los pueblos, está sobre la mesa.

Para los cargos de Presidente y vicepresidente, se mantienen en pugna las 6 alianzas que superaron el 1.5% de los votos en las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias que se desarrollaron el pasado mes de agosto, sin embargo las preferencias ya parecen estar definidas.

Hasta el cierre de esta nota, la tendencia continúa favoreciendo la fórmula Fernández – Fernández por el Frente de Todos, por encima de la oficialista Juntos Por el Cambio, que encabezan el actual mandatario Mauricio Macri junto a Miguel Pichetto.

Fórmula Fernández podría sacar 20 puntos por encima del oficialismo en Argentina

En Argentina, la participación en las elecciones es obligatoria para los ciudadanos con edades comprendidas entre 16 y 75 años. Más de 33 millones de argentinos decidirán el rumbo del país.

Una decisión por todo el continente

En el año 2003, Néstor Kirchner llegó a la presidencia de Argentina en segunda vuelta electoral. Para entonces, la nación latinoamericana estaba sumida en la peor crisis económica y financiera de su historia. Carlos Menem había aplicado bien las recetas: privatización, alta desigualdad social y una deuda que lucía imposible de pagar.

El país tenía 54% de pobreza al finalizar el mandato de Menem. En 2013, en plena presidencia de Cristina Fernández, la tasa de pobreza llegó a 4.7%. Los Gobiernos de los kirchner estuvieron orientados a resolver la llamada deuda social. En este sentido, sus logros se ubican en el repunte del Producto Interno Bruto, crecimiento económico, reducción de la pobreza, generación de empleos y nacionalización de empresas estratégicas.

Como en otros países de América Latina, una vez cubiertas estas necesidades, en medio de un ciclo progresista que puso a América Latina en la vanguardia de las luchas de los pueblos del mundo, las necesidades cambiaron. Liderazgos de derecha se posicionaron con discursos de igualdad y justicia social e instalaron un intento de reacomodo del neoliberalismo.

Mauricio Macri aplicó toda la receta del FMI al pueblo argentino

En esta ola se inscribe el Gobierno de Mauricio Macri, cuyo Gobierno deja una huella inocultable: Ajustes económicos que impactaron directamente al bolsillo de los más pobres, incremento en los niveles de desempleo, pobreza y una deuda externa que a decir de Alberto Fernández, se fugó a los bolsillos de los empresarios aliados de Macri.

Del último préstamo que el Fondo Monetario Internacional dio a Argentina, “30 mil millones se los llevaron sus amigos” , se fugaron de la economía “no están ni en puentes ni en rutas” dijo Fernández al Presidente en uno de los debates presidenciales, en el que además denunció que su gestión había dejado al país 5 millones de nuevos pobres.

Este panorama es el que vislumbra cada argentino de cara a las elecciones generales. Tiene bajo su responsabilidad, no solo la decisión de quién regirá el destino de su país, sino además, todo un contexto geopolítico complicado, en la construcción de una narrativa y una realidad completamente diferente.

Jessica Sosa

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