Lo que hay detrás del caso del Pequeño Gabriel

La desaparición y asesinato del niño Gabriel Cruz en España se convirtió, como era de esperarse, en un show mediático digno de muchas horas de producción y morbo televisado por parte de los medios de comunicación del país.

Sin dejar a un lado lo conmovedor y profundamente despreciable del crimen, este caso se une a varios que han sido manejados previamente por la prensa andaluza como una historia de drama, realismo y ficción.

Un caso muy renombrado fue el de la joven Diana Quer, desaparecida durante más de un año en la localidad coruñesa de Puebla del Caramiñal y cuyo cadáver fue localizado 467 días después en un pozo dentro de un galpón industrial abandonado.

En relación a este caso surgieron fuertes críticas sobre el tratamiento y cobertura que los medios le dieron a los hechos, incluso los investigadores pidieron en su momento «autocrítica a la prensa» por entorpecer con sus titulares el curso de la investigación.  «La mayoría de la información fue poco acertada (…) hubo demasiada información que no se correspondía con la realidad» confesaron en su momento quienes llevaban este caso, al referirse al comportamiento antiético de los medios.

Otro caso con un manejo similar por la mediática española fue el de Rocío Wanninkhof, una joven de 19 años que fue vilmente asesinada por un agresor sexual y cuya sentencia, gracias al ambiente de histeria colectiva creada por lo medios, fue errada, llevando a la cárcel a una mujer inocente durante más de 17 meses.

En los últimos años en España el morbo televisado ha ocupado el lugar número uno de los programas «periodísticos» de la prensa audiovisual. Cada infanticidio es tratado como un escándalo con juicios, morbo, imprudencia y hasta señalamientos sobre la responsabilidad de estos crímenes mediante rumores y sin ningún tipo de pruebas. Los medios están tomando la justicia por sus manos.

Caso de Gabriel Cruz, de la mediática a la realidad

 

La desaparición y asesinato del niño Gabriel Cruz en España se convirtió, como era de esperarse, en un show mediático digno de muchas horas de producción y morbo televisado por parte de los medios de comunicación del país.Gabriel Cruz desapareció el pasado 27 de febrero en la localidad de Hortichuelas (Almería), cuando éste salió de la casa de sus abuelos para jugar con unos amigos a solo 100 metros de distancia. Su desaparición se denunció a las 8 de la noche y el niño fue hallado muerto casi 2 semanas después, el domingo 11 de marzo.

Las primeras pesquisas apuntan directamente a la culpabilidad de su madrastra, Ana Julia Quezada, quien fue hallada con el cuerpo del pequeño dentro de la maletera de su vehículo.  De acuerdo a la autopsia, Gabriel fue estrangulado el mismo día de su desaparición y el cuerpo tenía restos de tierra en el momento en el que fue encontrado.

Detrás de Ana Julia Quezada yace una historia que se repite con frecuencia en España, un país del primer mundo con muchas legislaciones y aparente control social, pero en el que abundan cada días más infanticidios y crímenes abominables como el de Cruz.

El blanco de ataque hoy es Ana Julia, y no es para menos pues fue descubierta in fraganti. Sin embargo, la presunción de la inocencia en una sociedad de avanzada como aparenta ser la de España, parece no tener cabida cuando conviven unos medios de comunicación con muchos prejuicios sobre los homicidas, pero sin un análisis realmente profundo sobre lo que está sucediendo en esa sociedad.

¿Cómo pueden unos padres asesinar a su hija, como fue el caso de Asunta Basterra, una niña asesinada por sus padres adoptivos? ¿Qué llevó al padre de las hermanas Amaia (de 4 y 9 años) a asesinar a sus hijas con una sierra radial? ¿Qué delito cometieron los hermanos Breton (de 2 y 6 años), asesinados de una forma brutal por su padre en el 2011?.

Sólo en el año 2016, 23 niños fueron asesinados por sus progenitores en España, dieciséis lo fueron presuntamente a manos de sus madres y siete a manos de sus padres, según los datos de la Federación Andaluza por la Igualdad Efectiva (FADIE).

Cada año son asesinados aproximadamente 20 niños por sus padres en España, pero las autoridades no ofrecen datos estadísticos al respecto. La mayoría de los casos más visibilizados están relacionados con violencia de género hacia la mujer, y no como infanticidios comunes.

La larga lista de interrogantes sobre cientos de casos de infanticidio, que bien podrían ser analizados más que explotados por el morbo televisivo, son sustituidas con preguntas como «¿habrían hecho huelga si Gabriel hubiera aparecido el 8-M? «, tal como lo hicieran Ana Rosa Quintana y Susanna Griso, ambas presentadoras matutinas de Telecinco y Antena 3.

Por ahora, mientras las autoridades intentan hacer lo suyo con respecto al caso de Gabriel Cruz, tratando de escapar de la persecución mediática y la xenofobia (que ya está comenzando a desatarse contra Ana Julia por su origen dominicano), los medios españoles seguirán sacando una y otra vez las imágenes de Gabriel con su presunta asesina, entrevistando a cualquier familiar (directo o no) que se encuentren en el camino, y por supuesto, rememorando los histriónicos relatos de infaticidios pasados en los que nunca analizaron el grado de enfermedad de la sociedad española.

AMR

7 momentos clave del caso Diana Quer

 

 

 

 

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