7 puñales de despecho para San Valentín

“Para gozar: amor. Para sufrir: amor. Para vivir: amor. Para morir: amor. Para reír: amor. Para llorar: amor…Y para todo lo demás: amor” Chavela Vargas

Chavela tiene razón. El amor da para todo. Sobre todo en San Valentín con su empalagoso mercadeo: corazones, flores, ositos de peluche y chocolates desbordan las vitrinas de las tiendas, la decoración de los restaurantes, las ventas ambulantes y las pantallas de televisión.

Si eres de gustos más fuertes que lo mencionado, VTactual te invita a hacer un recorrido musical con 7 puñales de despecho para San Valentín, pues como diría Jorge Amado a través de su entrañable Tieta de Agreste: “De amor no se muere ¡Se vive!»

7. Daniel Santos: «Amor perdido»

Hablar de los boleros del inquieto anacobero es hablar del despecho en carne viva. Sus melodías nos trasladan al atractivo ambiente de las barras de un botiquín de mediados del siglo pasado donde – en medio de la «neblina» generada por el humo de los cigarrillos – los asistentes ahogan sus penas en alcohol. Amor perdido es un ejemplo de lo que podríamos llamar «Despecho ludópata»: los trances amorosos son una apuesta en la que se gana o se pierde: “Fue un juego. Y yo perdi esa es mi suerte. Y pago porque soy buen jugador”.

6. Juan Gabriel: “Hasta que te conocí”

Infaltable en las fiestas cuando a eso de las 3 de la mañana las bebidas espirituosas sacan a flote el ánimo de recordar al “psicópata” o a la “bruja maldita” que nos descalabró la vida. En otras palabras, la relación que marcó un antes y un después: “Yo jamás sufrí, yo jamás lloré, yo era muy feliz, pero te encontré”

5. Chavela Vargas: “El último trago”

Joaquín Sabina dice en una canción: “Las amarguras no son amargas, cuando las canta Chavela Vargas y las escribe un tal José Alfredo”. Este es el caso de “El último trago” del mencionado compositor mexicano, magistralmente interpretado por la musa musical de Pedro Almodóvar. En una oportunidad, Chavela Vargas tuvo una especie de epifanía y dijo: “El amor no existe. Es un invento de las noches de borrachera”

4. La Lupe: “Qué te pedí”

Este es el típico caso de “amor sacrificado”. Ella se desgarra – literalmente – para darle todo a su hombre que nunca está satisfecho. Es un homenaje al placer masoquista presente en el clímax del todo despecho: “Tu lo puedes al mundo decir, que supieras que no hay en la vida otro amor, como mi amor”

3. José Feliciano: “La copa rota”

En siglos pasados se estilaba la aplicación de “sangrías” a los enfermos para que a través del sangrado eliminaran sus enfermedades. “La copa rota” es un claro ejemplo de “despecho medieval” pues a través del corte originado en los labios del protagonista por beber en una copa rota, con cada gota de sangre irá drenando el amor no correspondido.

2. Amanda Miguel: “El me mintió”

La persona que nunca se haya recriminado su estupidez ante los engaños del “[email protected]” que le robó el corazón no sabe lo que es despecho del bueno. Al igual que el “Hasta que te conocí” de Juan Gabriel, este numerito de Amanda Miguel es de referencia obligada en las fiestas caseras pasadas las 4 de la madrugada, cuando ya se agotaron las existencias de licor.

1. Paquita la del Barrio: “Rata de dos patas”

Toda ruptura implica un “duelo”. De acuerdo con los psicoterapeutas, el mismo consta de 5 etapas: la negación, la ira, la negociación, la depresión y la aceptación. “Rata de dos patas” representa la etapa de la ira en su máxima expresión y tiene un importante contenido terapéutico pues – como le escuché decir a la madre de una amiga – es mejor un insulto bien dicho que “morirse de la arrechera” (encabronamiento o cabreo) ¡Bravo por Paquita y su sabiduría popular!

Enza García Margarit/VTactual.com

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