La nueva desgracia ambiental de Bolsonaro

El presidente brasileño Jair Bolsonaro no tiene las mejores relaciones con el medio ambiente. Luego de sortear sin mucho éxito el incendio de más de 500 mil hectáreas de selva amazónica, ahora Brasil se enfrenta a la contaminación de más de 300 playas al noreste del país, producto de un derrame de 4 mil toneladas de petróleo.

Las acusaciones contra el carguero griego y la estatal petrolera venezolana, no han sido comprobadas.

El ultraderechista no escatimó en acusaciones y en su momento cargó contra un carguero griego que se abasteció en Venezuela, pero la empresa griega Delta Tankers LTD y la venezolana Petróleos de Venezuela, negaron su responsabilidad en el asunto y aportaron pruebas de lo contrario.

El derrame ocurrido a unos 700 kilómetros de las costas de Brasil el pasado mes de julio, constituye el mayor desastre petrolero en la historia del país. Hoy unas 300 playas sufren las consecuencias, y aunque el gobierno brasileño ha realizado algunos trabajos de recolección, no ha sido suficiente para revertir el daño.

Lo peor está por venir

El presidente Bolsonaro dijo en una entrevista reciente concedida a la cadena Récord TV, que «lo que llegó a las playas es una pequeña parte de lo que fue derramado […] Lo peor está por venir, una catástrofe mucho mayor que parece haber sido criminal«, dijo el mandatario.

Organizaciones ecologistas en Brasil culpan al gobierno de incompetencia, mientras denuncian los enormes daños al ecosistema de unas 300 playas que permanecen cerradas tras el desastre ambiental. Las acusaciones contra el carguero griego y la petrolera venezolana, por parte de Bolsonaro, carecen de elementos probatorios hasta ahora.

RB

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