Decálogo para sobrevivir al grupo de «wasap» de la escuela de tus hijos

Los hijos, esos locos bajitos que tanto nos enternecen, no tienen la culpa de lo que hacen sus padres, madres y representantes. Uno debe descargarlos de responsabilidades ante la tiranía natural con que sus mayores arremeten contra sus pares y las maestras, cuando deciden -por intermediación del diablo- suscribirse al grupo de «wasap» de la escuela.

Es un territorio resbaladizo donde se fraguan las más descarnadas batallas, con lesionados graves y fallecidos digitales, sin que alumbre sobre el entendimiento algún lineamiento relacionado con nuestro sistema educativo.

Desde tensas tramas políticas con expulsión al territorio analógico de quienes militen en las causas contrarias, hasta complots e intrigas hacia maestras, vedeles y psicopedagogas se han verificado en el prontuario de sucesos dirimidos en el grupo de «wasap», donde una vez que a usted lo ingresan, no existe poder sobre este mundo que permita su salida decorosa sin que lo pille alguien en los oscuros pasillos del extravío.

Para que usted no se resienta con dolencias crónicas, atrapado en las redes sociales gracias a ese temeroso pasadizo del punto com, le proponemos el siguiente decálogo para sobrevivir dignamente al grupo de «wasap» de la escuela de sus muchachos:

1.- Deje que ellos hablen: Una práctica muy común de los padres irresponsables es dejar correr las cosas como si esa vaina no fuera con usted: las boletas en rojo con las notas finales, un “haiga” de letra del maestro al corregir la tarea de su bebé, un morado en el ojo de su manganzón. Haga lo mismo, deje que los megas fluyan.

2.- Prenda un peo sin que haya razón: Todo el mundo siente la necesidad de opinar, bajo riesgo de quedar demodé, perder vigencia, salir de onda. Si usted quiere tener un paso digno por el grupo de wasap de sus muchachos, discuta porque las matas del jardín a la entrada de la Unidad Educativa se ven como esguañingadas. Le juro que alguien le dará la razón, y otro se la quitará.

3.- Hágase eco de un fake news: Usted no tiene la culpa de que la verdad ya no sea un valor ni social, ni espiritual ni científico. Dele rienda suelta a su imaginación y multiplique para dividir, colando uno que otro engaño (o autoengaño) para ver qué opinan los del grupo.

4.- Contradiga a la maestra: Si lo que quiere es trascender como el o la irreverente que en verdad no es, corrija o contradiga a la maestra en alguna de esas disposiciones irracionales a las que nos someten de vez en cuando. Usted sabe que no le va a pasar nada, pero de ahora en adelante acompañe al chamo al salón y espérelo a la salida, porsia.

5.- Pida la tarea del lunes el domingo a las 9:00 pm: Haga uso arbitrario de ese recurso venezolanísimo que nos ha permitido reírnos de nuestras desgracias con alevosía. Sea sinvergüenza y deje todo para el último momento, pero de paso publíquelo en wasap.

6.- Diga que no está de acuerdo: Si hay algo que estremece a las redes sociales es la indisposición de alguien frente a la decisión de la mayoría. Aparte de antidemocrático, es una manera muy sabrosa de llamar la atención aparentando ser un rebelde.

7.- Diga que sí está de acuerdo: El caso contrario, quienes están de acuerdo con todo, no sólo son aburridos sino que pasan desapercibidos. Si lo que quiere es que no lo estén ladillando, esa es la estrategia.

8.- Borre contenidos: Los mensajes eliminados, luego de escritos y colgados, generan una intriga generalizada que le permitirán a usted disfrutar de la breve fama que admiten las redes sociales en esta era de la virtualidad. Incluso, es posible que genere envidias.

9.- Entre al grupo porque ahí está su ex: Ustedes ya no están juntos pero comparten los intereses de sus hijos. Puro cuento, usted lo que quiere es saber por dónde se mueve su ex, si se metió a escuálido, si ahora es chavista, y si aparece en la foto con el fulano por el que lo abandonó.

10.- ¿Busca sobrevivir con holgura y alegría en el grupo de wasap del colegio de sus hijos?: mándele este decálogo al grupo y pregunte qué les pareció.

Marlon Zambrano/ VTActual.com

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