Crianza con apego es querer a su bebé

Critican que cargues mucho a tu bebé, que duerma contigo, que lo complazcas, que lo cuides “demasiado”. Les molesta que quieras a tu criatura más de la cuenta, que lo “consientas”. Pero ¿es realmente negativa la crianza con apego? ¿La cercanía y la disposición a satisfacer las necesidades de un bebé lo dañarán irremediablemente?

El término “crianza con apego”, que comenzó a utilizar el pediatra William Sears, se fundamenta en la necesidad de cada bebé de continuar con su gestación fuera del vientre de su madre, la importancia de mantener el vínculo emocional con los padres durante su etapa de formación y el hecho de que deseo y necesidad son la misma cosa durante los primeros meses de vida. Laura Gutman, psicoterapeuta, asegura por su parte que tanto la madre como su bebé siguen estando conectados durante un tiempo considerable después del parto, llegando incluso a tener una relación más allá de lo intelectual (aún en formación en el bebé), como se da mientras está en proceso de gestación en el vientre.

Quizá resulte obvio en algunos casos, pero la participación activa del padre y la madre son fundamentales para una crianza cariñosa y completa de un bebé. No solamente en las actividades “mecánicas”, como cambiar pañales, sino en la educación y la generación del vínculo afectivo, que da la cercanía.

Ambos padres deben ser parte de la crianza con apego.

Algunos detalles esenciales

Entre los principios de la crianza con apego también se encuentra el primer contacto de piel entre la madre y su hijo, que debe darse de inmediato tras el parto, preferiblemente. Ambos necesitan ese vínculo los primeros días, los más sensibles de todos. Otra de las bases es la lactancia materna, ya no solo por la alimentación en sí, sino por el contacto mismo.

También cargar constantemente a la criatura, llevarla cerca del cuerpo, fortalece el enlace con sus padres y le genera seguridad y estabilidad, mientras que la defensa del colecho –uno de los más criticados– Sears la sustenta en mostrar al recién nacido el acto de dormir como uno que genera confort, además de hacerle sentirse cuidado.

Para el especialista, es importante que los padres entiendan que el llanto de su bebé no es “manipulación”, como suelen argumentar consejeros eventuales, especialmente a los padres primerizos. Se trata de su única forma de lenguaje durante un año o más, por lo que se debe atender como tal.

No recomienda los calendarios ni adiestramientos, que tienden a romper la confianza en la que debe estar cimentada una relación como ésta. Por otra parte, prioriza el reconocimiento de las necesidades del bebé, que suele confundirse con dejarlos hacer lo que quieran y “malcriarlos”. Pero la primera etapa de un bebé, consideran los especialistas, debe ser por encima de todo, una etapa feliz.

JI

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