Crean jardín de infantes flotante en el Titicaca

En el lago Titicaca, ubicado en el Altiplano andino en los Andes Centrales, entre Perú y Bolivia, la comunidad de los uros creó el jardín de infantes en un intento por reparar la indiferencia del sistema educativo formal con los pueblo originarios. Un ejemplo de enseñanza intercultural para conservar las costumbres ancestrales en balance con la modernidad.

En la institución, los niños aprenden las enseñanzas regulares de las escuelas del Perú y las costumbres ancestrales de su pueblo. Un proceso de aprendizaje intercultural.

La comunidad

La familia de María vive en una isla flotante en el Titicaca. Ella tiene  cinco años y es la hija menor, ella y todos lo niños de su edad cuentan con educación desde el nivel inicial.

Sus padres valoran muchísimo esa oportunidad y aseguran:

«Gracias a la educación, nosotros tendremos un futuro para nuestra comunidad. Nuestros hijos serán mejores profesionales, o autoridades que algún día van a gobernar en nuestra comunidad».

 

Padres y madres llevan cada día a sus hijos en lancha hasta el Sumita Corazón. Al zarpar, no solo llevan una mochila, llevan sueños y esperanzas de un futuro mejor.

El legado cultural

La maestra Yaneth Lima, no pertenece a la comunidad pero comparte esta iniciativa como directora del jardín, donde pone todo de sí para educar a los más de 30 niños que acuden a la escuela en equilibrio con la conservación de sus tradiciones.

«Yo tengo que estar al nivel de mis niños. Tengo que habituarme a ellos, a sus necesidades, a sus costumbres… lo más importante es valorar sus tradiciones», asegura Yaneth.

Educación moderna y tradición en paralelo

En la escuela del lago Titicaca, los niños aprenden cultivo y la utilización de la totora complementado la educación matemática. En la escritura básica, aprenden castellano y el aimara, idioma adoptado por este pueblo tras la desaparición de su lengua original hace casi cinco siglos. Una formación dinámica desde el inicio que busca tender puentes de igualdad y brindar nuevas oportunidades.

El pueblo de los uros se rehúsa a perder su legado, llevan la supervivencia en el ADN y han resistido imperios y conquistas. Han llegado a la actualidad no sin cicatrices del impacto moderno pero con el objetivo de mantener sus tradiciones intactas y ahora cuentan con la herramienta mas importante: la educación.

 

LS

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