#VTanálisis El Covid-19 castiga doblemente a los «hermanitos pobres» de la UE

Para las economías más pobres de la Unión Europea ya era todo un desafío competir en situación de desigualdad con sus vecinos poderosos. Ahora, en confinamiento por el coronavirus, la situación se dibuja dramática para los «hermanitos pobres» de esa región, que durante y tras la pandemia ven hundirse su débil aparato productivo.

El caso remite directamente a naciones como Bulgaria, Hungría o Bosnia, cuyas pequeñas y medianas industrias, usualmente casadas con las grandes compañías europeas, se vinieron abajo estrepitosamente, dejando una estela de desempleo, paralización y pobreza.

El covid-19 ha traído a los europeos otra oportunidad para demostrar con hechos, que la unión económica que sostiene al bloque deja abiertas grietas de desigualdad entre países ricos y pobres, lo que nuevamente pone en entredicho las buenas intenciones de establecer equidad en la región.

Hungría a pie

El parque automotor en ese país está en crisis desde hace tiempo, pero la pandemia por el covid-19 hizo que la gran mayoría de las plantas ensambladores congelaran sus actividades. Opel, Mercedes Benz, Audi o la japonesa Suzuki, han parado sus fábricas y con ello un tercio de la producción industrial húngara, que ofrece una mano de obra mucho más barata a estas compañías.

Hungría es uno de los países de la UE que posee mayor cantidad de agencias de empleos temporales, muchas de ellas dedicadas al sector automotriz. Según el portal web Euronews, la empresa Suzuki despidió la semana pasada unos 600 trabajadores temporales sin ningún tipo de pago, situación que ya se comienza a repetir en otras empresas del sector. En Hungría unos 170 mil trabajadores automotrices dependen de agencias de empleos temporales.

Preocupación en Bulgaria

Bulgaria es uno de los países más pobres de la UE. Su pequeña y mediana empresa, altamente dependiente de sus hermanas grandes en la región, se ha visto afectada severamente por la falta de materia prima y recursos económicos para sostener a sus trabajadores.

Ante la paralización de actividades durante el confinamiento, el gobierno ofreció cancelar el 60% de los salarios de los trabajadores, mientras los patronos cancelarán el resto. Sin embargo la cancelación aún no se hace efectiva y los empresarios todavía tienen dudas sobre las condiciones que deben cumplir para optar al beneficio. Algunas luchan para mantener a sus empleados, otras han tenido que despedirlos.

Un choque a la vista

El ultraderechista primer ministro de Hungría, Víktor Orbán, promulgó una ley de emergencia por el coronavirus que le permitirá gobernar por decreto para hacer frente a la pandemia. Ello no tiene nada de raro en la región, puesto que muchos mandatarios lo están haciendo actualmente, pero la propuesta extraparlamentaria de Orbán no tiene fecha de caducidad y, según altos representantes de la UE, viola los derechos fundamentales de la democracia.

El incómodo Orbán, está siendo cuestionado duramente por sus socios de la región por esta medida. Una de las críticas más fuertes la hizo el eurodiputado Juan Fernando López, que preside la Comisión de Derechos Civiles, quien ha dicho que «esta medida legislativa es la gota que colma el vaso. Significa, en realidad, la suspensión de la democracia parlamentaria en Hungría». El choque añade más tensión a la crisis interna que atraviesa el país.

@rborgesVT/VTactual.com

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