#VTanálisis El coronavirus como propaganda de guerra

Todavía no hay cura para el coronavirus, poco se sabe de su origen y mucho se ha dicho sobre sus consecuencias. Las más publicitadas refieren cifras de muertos e infectados, las menos difundidas revelan discriminación y conspiración. El propio gobierno chino acusó a Estados Unidos de generar pánico internacional con el polémico virus, del cual también se ha sugerido que podría ser el resultado de un ataque bacteriológico.

De manera incisiva se informa sobre los riesgos de una pandemia, y aunque el virus se ha llegado a otros 24 países, sólo 300 de los más de 40 mil infectados se han registrado fuera de las fronteras de China. Según revelan las autoridades del gigante asiático la cifra de víctimas mortales del coronavirus llegó a 908 personas desde su aparición en diciembre de 2019, unos números que si bien no son despreciables, son muestra del fuerte control que han tomado las autoridades de ese país.

Los ciudadanos chinos son sometidos a tremendas presiones dentro y fuera de sus fronteras

La propaganda anti-china

La guerra comercial entre Estados Unidos y China no estaba dando los resultados que los norteamericanos esperaban. Años de negociaciones, sanciones, boicots y subida de aranceles aún mantienen en jaque a la economía mundial por esta guerra de titanes. La aparición del coronavirus cae como anillo al dedo en medio de esta disputa, ya que a través del pánico sí fue posible doblegar la economía de Pekín, que proyecta una desaceleración del 6% al 4,5%, la peor desde 1992, según Bloomberg.

En tal sentido, la propaganda juega un papel especial en este asunto y desde Estados Unidos saben trabajarla muy bien. Recientes declaraciones de Francis Boyle, profesor de derecho y autor de la ley antiterrorista de armas biológicas de Estados Unidos en 1989, apuntan a que el coronavirus es un arma bacteriológica. El experto acusó a China de manipular esta supuesta arma que se habría salido de control. Otra pieza más de la propaganda contra el enemigo. Cabe destacar que gracias a la ley de Boyle, el gobierno de Estados Unidos tuvo autorización para manipular y experimentar con virus bajo programas de defensa química y biológica desde el año 2003, para lo cual usaron como excusa la defensa nacional, según refiere el portal de investigación Misión Verdad.

Sanciones contra China agravan crisis

Las restricciones que el gobierno estadounidense ha impuesto contra China y su comercio, no contribuyen de una manera constructiva a proteger a los ciudadanos de ese país que se encuentran contagiados por el coronavirus. Así lo reconoció la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Hua Chunying, quien recordó que la Organización Mundial de la Salud recomendó no suspender los viajes ni el comercio con China, pero Estados Unidos fue el primer país en prohibir la entrada de ciudadanos chinos a su territorio.

La vocera del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Hua Chunying, acusa a Washington de usar el coronavirus para generar pánico contra su país.

«El gobierno de Estados Unidos no nos ha proporcionado ninguna ayuda sustancial, pero fue el primero en evacuar al personal de su consulado en Wuhan, el primero en sugerir la retirada parcial del personal de su embajada y el primero en imponer una prohibición de viaje a los viajeros chinos», Hua Chunying, vocera del Ministerio de Exteriores chino

Lo que esconde el coronavirus

La aparición de este brote viral ha desdibujado otros males que aquejan al mundo. Y no es que el coronavirus tenga propiedades milagrosas, solo que la atención por lo novedoso y una alevosa campaña contra la economía china, sacaron de la agenda las verdaderas pandemias de la humanidad como el hambre y la guerra.

Según cifras las Naciones Unidas, 1.400 millones de personas sufren pobreza extrema, 270 millones de ellos son niños que sufren desnutrición y carencia de micronutrientes en países en desarrollo. Esta cifra escandalosa y que muchos llaman epidemia, es igual o mayor que toda la población de China.

La guerra en Siria es el desastre humanitario más grave desde la Segunda Guerra Mundial

En casi 9 años de guerra en Siria han muerto más de 500 mil personas y otros 11 millones han sido desplazados. En la guerra que Arabia Saudita mantiene contra Yemen desde 2015, han muerto más de 230 mil personas y se calcula que otras 130 mil podrán morir a consecuencia de la desnutrición y otras enfermedades. En todas estas “epidemias” está metida la mano de Estados Unidos, país al que el coronavirus y su impacto le ha venido bastante bien.

Randolph Borges/VTactual.com

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