El camino a la constituyente chilena

Once semanas después de que comenzaran las protestas en Chile por el aumento del pasaje en el metro de Santiago, el país suramericano se prepara para reemplazar una Constitución dejada por la dictadura militar de Augusto Pinochet.

Lo que comenzó como el rechazo de la ciudadanía a la represión de una protesta estudiantil en los vagones del subterráneo, hoy, con varias decenas de heridos, muertos y torturados qué lamentar, y con focos de protesta todavía activos, Chile se encamina hacia una Asamblea Nacional Constituyente, que en teoría debería redactar una nueva Constitución que elimine las desigualdades sociales.

Sin embargo, cuando fue anunciado este proceso, organizaciones políticas como el Partido Comunista de Chile (PCC), rechazaron la forma en la que había sido propuesta, pues fue tras una reunión a puerta cerrada entre el presidente, Sebastián Piñera, y miembros de algunos partidos políticos, entre los que fue excluído el PCC, que ha sido un importante impulsor de la protesta ciudadana.

El PCC ha dicho que la nueva Constitución, debe ser votada por todo el pueblo y que, por lo menos la mitad de los constituyentistas, deberían ser electos para ese fin específico.

Y cómo van las cosas, pareciera que se va a decidir, entre las cuatro paredes del Congreso de Chile.  Sin embargo, dentro de la misma estructura del aparato del Estado, ya se han comenzado a escuchar voces alternativas.

Que hablen los electores

La Asociación Chilena de Municipalidades (AchM), efectuó una consulta popular, en la que, de acuerdo a los primeros resultados, más de 2 millones de personas apoyaron la redacción de una nueva Carta Magna para Chile.

«Nadie puede hacerse el sordo cuando más de dos millones de personas están diciendo que quieren una nueva Constitución«, dijo Germán Codina, alcalde de la ciudad de Puente Alto.

Otras encuestas se han hecho a lo largo de estos 60 días de crisis socio-política de Chile, también reflejan cómo la mayoría opta porque la Constitución dejada a la medida por el dictador chileno, sea reemplazada por una nueva.

De hecho, en un país como Chile, tan acostumbrado a la represión y a la vulneración de los derechos humanos, sobre todo cuando se trata de los pueblos indígenas, que un ministro del Gobierno central, abogue porque en la comisión constituyente haya representación de los pueblos originarios, es algo que revela la profundidad de la crisis.

«Tiene que haber representación especial de pueblos indígenas en la comisión constituyente o en la convención constituyente -si eso es lo que resuelven los ciudadanos-, pero lo lógico es que haya representación especial, porque hay intereses distintos que tiene que tener una manifestación política distinta en el consejo. ¿Cómo? que los partidos lo resuelvan”, dijo el ministro de Desarrollo Social de Piñera, Sebastián Sichel.

Mientras tanto, la protesta social no ha parado, ni la represión por parte del cuerpo de Carabineros, tampoco. Además, movimientos sindicales y sociales llevan a cabo una ambiciosa agenda que han llamado «El despertar de Chile» y que incluye ciclos de charlas y debates sobre los derechos que deberían estar en esa Constitución.

MMMV/VTactual

La Constitución de Pinochet tiene sus días contados

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