China devaluó su moneda y se atrinchera en la guerra comercial contra EE. UU

El yuan chino retrocedió 1,1 % frente al dólar —la más fuerte caída en un día desde enero de 2016— y cotizó 6,7249 la unidad luego de la intervención del banco central del gigante asiático para devaluar la divisa nacional.

El yuan en el mercado local puede fluctuar hasta 2% por encima o por debajo del valor establecido por el ente regulador – quien pide mantener la estabilidad de la moneda local y no utilizarla como arma en la guerra arancelaria con Estados Unidos-.

No es un dato menor que la guerra comercial desbordará a los países que la originaron y afectará a las relaciones económicas internacionales, así como al desarrollo económico de muchos países. Incluso, algunos consideran que provocará una serie de reacciones en cadena a medida que otros países puedan salvaguardar sus propios intereses imponiendo aranceles como un arma para protegerse.

Según los analistas, el impacto global de esta guerra comercial es comparable a la crisis financiera mundial de 2008.

Recordemos que todo empezó el pasado 15 de junio cuando EE. UU anunció la imposición de aranceles de 25% -unos 50 mil millones de dólares anuales- sobre distintas importaciones procedentes de China.

El mismo día, el Ministerio de Comercio de China hizo lo propio y anunció tarifas arancelarias contra bienes procedentes desde EE.UU. similares a las impuestas por Washington.

Tres días después, Trump ordenó instrumentalizar nuevos aranceles sobre productos chinos por valor de 200 mil millones de dólares. Pekín anunció que tomará medidas similares por los nuevos gravámenes.

La promesa electoral de Trump de «América Primero» resultó en la imposición de aranceles adicionales a discreción, en contra de las reglas del libre comercio, para maximizar sus propios intereses y mantener su hegemonía mundial en respuesta al crecimiento de China.

Paul Krugman, economista ganador del Premio Nobel, aseguró que los aranceles de Trump están mal diseñados incluso desde el punto de vista de alguien que comparte su cruda visión mercantilista del comercio. Considera que, hasta el momento, la estructura de sus aranceles está diseñada para infligir el máximo daño a la economía de los EE. UU, con una ganancia mínima.

«Las guerras comerciales no son buenas o fáciles de ganar, incluso si sabes lo que estás tratando de lograr y tienes una estrategia clara para llegar allí. Lo notable de los aranceles de Trump, sin embargo, es que son autodestructivos», escribió.

ER

China y EE. UU discrepan en comercio y otros temas geoestratégicos

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