Chavismo y oposición medirán sus fuerzas en la calle

La calle es el termómetro que por más de 20 años ha medido la fuerza del chavismo y la oposición en Venezuela. En ocasiones, las movilizaciones impulsadas por ambos factores han culminado sin incidentes que lamentar, pero ya el país caribeño conoce de lamentables episodios en los que la situación se sale de las manos y la sangre, literalmente, llega al río. Este fin de semana la polarización toma nuevamente las calles de Caracas, una ciudad ya desgastada por una estéril pugna política en medio de la más severa de las crisis económicas que ha golpeado al país.

Desde el sector opositor al gobierno de Nicolás Maduro, el diputado y autoproclamado presidente Juan Guaidó, convocó a sus seguidores a marchar desde el este y hacia el oeste de la ciudad, este último sector tradicionalmente identificado con el chavismo. Esta nueva provocación utilizada por Guaidó en su intento por tener algún control en el país, aprovechará de cierta manera el entusiasmo de sectores extremistas ante el golpe de Estado en Bolivia, para tratar de impulsar un nuevo intento de sacar del poder al chavismo.

El gobierno de Nicollás Maduro marchará en rechazo al imperialismo que le agrede y que derrocó a Evo Morales en Bolivia
Juan Guaidó movilizará a sus seguidores al sector tradicionalmente chavista de la capital y asoma una aventura más que se aleja de la constitución.

El gobierno de Maduro, por su parte, convocó a su militancia a marchar por diferentes avenidas hasta el Palacio de Miraflores, sede de gobierno, en rechazo al golpe contra Evo Morales y contra el fascismo y el imperialismo, luego de que el presidente de Estados Unidos, #DonaldTrump, amenazara a los gobiernos de Venezuela y Nicaragua tras celebrar el derrocamiento de Morales en Bolivia.

Nervios de acero

Venezuela ha vivido revueltas callejeras de mayor impacto que las que recientemente vivió Ecuador, que aún vive Chile o las que se registran en Bolivia. Las llamadas “guarimbas”, método de protesta en zonas residenciales armadas con explosivos, objetos contundentes y armas de fuego, han causado más de un centenar de muertos en sus diferentes ediciones: 2004, 2007, 2014 y 2017.

El temor a la confrontación está en el aire y las declaraciones acaloradas entre bando y bando agudizan esa posibilidad. La oposición recibió más recursos provenientes de sus colaboradores extranjeros para derrocar a Maduro, episodio que recuerda a 2017 cuando financiaron armas, cascos, escudos y máscaras antigas para los manifestantes violentos. El gobierno resiste y promete victoria definitiva ante el asedio interno y externo, en un momento en el que las revueltas sociales de Latinoamérica no habían tocado a Venezuela.

RB

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