Cuando la censura se viste de troll: ciberacoso a periodistas

En un mundo donde todo se mueve por intereses no es conveniente que algunas verdades salga a la luz. Entonces es cuando ciertas entidades o individuos atacan al periodista, llegando incluso a las amenazas de muerte, para amedrentarlo.

Si bien no se trata de nada nuevo, ahora con las redes sociales, esta tarea es más fácil de llevar a cabo a través de operadores de guerra psicológica, haters y fanáticos que están refugiados tras las pantallas con un solo objetivo: silenciar a los periodistas cuyos trabajos molestan, utilizando a menudo métodos excepcionalmente abusivos. Estos mensajes se riegan como la pólvora.

Ejércitos de Trolls al servicio de los predadores del periodismo

Un informe publicado por Reporteros Sin Fronteras (RSF) en julio de 2018 arroja que el acoso en línea – que se propaga a escala mundial – es una de las peores amenazas para la libertad de prensa. El Secretario General de esta organización, Christophe Deloire, manifestó en esa oportunidad:

“Encontramos que además de las guerras de la información entre países a escala internacional, hay predadores del periodismo que han creado ejércitos de trolls para perseguir y debilitar a aquellos que buscan dar cuenta de los hechos de manera honesta. Estos déspotas hacen que sus mercenarios agredan a los periodistas y les disparen en el mundo virtual de la misma manera en que otros lo hacen en las zonas de guerra”.

Misoginia 2.0

Dentro del gremio periodístico tanto los hombres como las mujeres son susceptibles de ser víctimas de acoso en línea. Sin embargo, diferentes estudios estadísticos arrojan que este tipo de ataque es más frecuente hacia las mujeres que ejercen la profesión. Según RSF el 95% de los profesionales de la información y comunicación que padece este tipo de acoso son mujeres, no tanto por su profesión sino por su sexo. Entonces, podemos hablar de violencia machista.

La periodista venezolana Erika Ortega Sanoja fue amenazada de muerte por el «contratista“ estadounidense Jordan Goudreau: «A los mercenarios se les paga. Para librar al mundo de cómplices de Maduro como tú, con mucho gusto hago este trabajo gratis”

Por su parte, la Federación Internacional de Periodistas (FIP) destaca que dos tercios de las mujeres periodistas han sido víctimas de acoso y, en el 25% de los casos, el abuso se produjo en línea. El 66,15% de las profesionales encuestadas asegura no haber presentado una denuncia formal y de las que lo han hecho, el 84,8%, piensa que no se tomaron las medidas adecuadas, frente al 12,3% que quedaron satisfechas con la sentencia.

Las Naciones Unidas también se han pronunciado. El informe de la Unesco sobre libertad de expresión en el mundo en 2017/2018 revela que las tecnologías digitales ampliaron los potenciales del trabajo periodístico, pero “estas nuevas oportunidades vinieron acompañadas de un aumento en los abusos en línea, particularmente, contra mujeres periodistas”.

Dicho estudio describe que un análisis de 20 millones de tuits realizado por el think thank Demos concluyó que las mujeres periodistas reciben tres veces más comentarios abusivos que los periodistas hombres en Twitter:

“La violencia digital contra mujeres frecuentemente ha sido de carácter psicológico (…) Este tipo de violencia incluye más comentarios y amenazas de índole sexual, así como amenazas a las familias o, más específicamente, a los hijos”.

Una estrategia bien meditada: EE.UU. y Brasil

“Lo hago para desacreditarlos a todos ustedes y disminuir su valor; así que cuando ustedes tengan que escribir historias negativas sobre mí, nadie se las va a creer” Donald Trump a la periodista Lesley Stahl.

De acuerdo con la periodista brasileña Natalia Viana, las autoridades de gobiernos de lo que ella denomina “derecha populista” Donald Trump y Jair Bolsonaroutilizan un disfraz de “sinceridad”, “impulsividad” y “autenticidad” como una maniobra bien pensada con métodos y objetivos muy claros.

En estos casos, comienzan con los ataques del Presidente, a periodistas específicos, que lanzan insinuaciones degradantes que – escudadas tras un supuesto “humor” – humillan al profesional de prensa. Estas son replicadas por los medios de comunicación, usualmente de forma crítica, pero pasan a ser utilizadas por los trolls como mecanismos de acoso virtual en las RRSS, en una serie de mensajes dirigidos a las cuentas del periodista.

Bolsonaro insulta a periodista de la «Folha de Sao Paulo» con una insinuación sexual: «Ella quería dar el agujero».

“La gran mayoría de las veces este ataque puede ser tan masivo que acaba generando más atención que el trabajo del periodista y en poco tiempo nadie recuerda cuál fue el reportaje que causó tal revuelo. Poco a poco, la reputación del periodista –su bien más preciado– se ve seriamente afectada, y cada vez que vuelva a escribir, investigar o publicar algo, se cernirá sobre su persona el recuerdo de aquel episodio. Es así como el periodismo queda neutralizado”, precisó Viana.

Enza García Margarit/VTactual.com

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