Polémica envuelve juicio por el proceso independentista de Cataluña

El magistrado Manuel Marchena, cuya parcialidad sobre el asunto se encuentra comprometida, se niega a abandonar la causa judicial que se le sigue en el reino de España al proceso independentista de Cataluña y rechaza las acusaciones en su contra por considerar que la opinión de un tercero no debería poner en duda su objetividad.

Marchena, quien además de presidir la sala será el ponente de la sentencia, apuntó que el sistema de elección de los miembros del órgano de gobierno de la judicatura es tan mejorable como cualquier otro, pero que la participación del Congreso y el Senado no puede conducir a la descalificación.

De acuerdo con mensajes de voz emitidos por el portavoz del Partido Popular (PP), Ignacio Cosidó, Marchena sería parte de una maniobra del Ejecutivo para asegurar el control de la Sala Segunda del Tribunal Supremo de ese país, misma que enjuiciará a los líderes soberanistas.

Marchena asegura que el mensaje de Cosidó no afectará a su indepedencia.

Tras la difusión de ese mensaje, Marchena renunció a ser electo presidente del alto tribunal y del Consejo. A pesar de ello, siete de los acusados le rechazaron como presidente de la Sala Segunda que les enjuiciará porque consideraron que había quedado demostrado que atendía a los planteamientos del PP.

Se espera que la sala del 61 se pronuncie al respecto, luego de recibir los informes del propio Marchena, la Fiscalía, la defensa y la acusación popular de Vox. Esa sala está formada por el presidente del Supremo y los presidentes de cada una de las cinco salas del alto tribunal, excluyendo al recusado, y los magistrados más antiguo y más moderno de cada una de ellas.

ARG

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