La caravana de migrantes y la degradación ambiental: ¿tienen relación?

Por: Ernesto J. Navarro

Un informe elaborado por varios organismos internacionales, prevé que las migraciones que parten de países centroamericanos están íntimamente vinculadas con la degradación ambiental de sus territorios.

En octubre, se conformó una caravana de miles de migrantes, los que partieron de Honduras con rumbo a Estados Unidos, huyendo problemas como pobreza y violencia.

El estudio, titulado «Seguridad Alimentaria y Emigración», elaborado el 2017, asegura que existe una fuerte relación entre las sequías prolongadas y el aumento en la migración ilegal hacia EEUU.

Pacto por los migrantes

Desde 2016, los gobiernos del mundo intentan crear un consenso internacional alrededor de la migración internacional y el aumento en el flujo de refugiados, considerados un desafío a escala planetaria.

Miles de centroamericanos integran la caravana que se dirige a EE.UU.

En junio pasado se logró la aprobación en ONU de un Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular que de entrada reconoce que el cambio ambiental en las comunidades puede tener implicaciones para la migración o ser causado por ella.

«La degradación ambiental, aunque poco se informa, es una de las causas importantes del desplazamiento», declaró Saidou Hamani, Coordinador de Resiliencia ante Desastres y Conflictos en la Oficina Regional de ONU Medio Ambiente en África.

Por su parte, los autores del estudio señalan como ejemplo que durante 2017, los migrantes de El Salvador, Guatemala y Honduras, que fueron devueltos por las autoridades mexicanas a sus respectivos países de origen, «eran principalmente hombres (79%) y 50% de ellos trabajaban en el sector agrícola antes de migrar«.

La sequía es una de las causas que empuja a los migrantes centroamericanos.

Centroamérica en la mira

ONU indica que entre las razones de los desplazamientos humanos, destaca la relación con el medio ambiente y la dependencia a los recursos naturales de las poblaciones más vulnerables.

Honduras, Guatemala y El Salvador, forman el llamado Triángulo del Norte de Centroamérica y al mismo tiempo se encuentran ubicados dentro del Corredor Seco Centroamericano (CSC).

 

Según explica la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) el corredor seco alude a un «concepto estrictamente ecológico», que explica la existencia de una zona de bosque tropical seco, en la vertiente pacífica de Centroamérica, y que va desde la costa pacífica de Chiapas (México) hasta el oeste de Costa Rica y provincias occidentales de Panamá.

En este corredor, Guatemala, El Salvador y Honduras, resultan los países más vulnerables debido a su alta exposición a sequías o las precipitaciones extremas.

Añade el informe que el corredor aportó en los últimos años, un creciente número de emigrantes que se dirigen a México con la esperanza de cruzar la frontera hacia EEUU.

Y aunque el total de migrantes de México hacia EE.UU., disminuyó en los últimos años, el informe argumenta que las salidas de migrantes centroamericanos aumentaron «considerablemente desde el año 2010».

Lluvias extremas o largas sequías se registran en Centroamérica.

Las causas

Del estudio se desprenden datos inquietantes sobre el Corredor Seco Centroamericano:

  • Alto desempleo.
  • Demanda laboral limitada o intermitente.
  • Salarios bajos y/o irregulares.
  • 58% de los hogares gastan más de 2 tercios de sus ingresos en alimentos.
  • Alto nivel de vulnerabilidad económica.
  • Reducción del empleo debido a la sequía vinculadas al fenómeno El Niño.

«Las condiciones climáticas adversas en el Corredor Seco causan inseguridad alimentaria debido a las reducciones en producciones agrícolas de subsistencia y comercial. Existe una correlación significativa entre los déficits de precipitación desde 2014 a causa de El Niño y el aumento de la migración irregular hacia los EE.UU.», sentencia el estudio.

Nuevo escenario

En «Fronteras 2017«, un documento de ONU Medio Ambiente, se detalla que el cambio y la degradación ambiental, que se muestran en forma de desertificación, deforestación, degradación de la tierra, cambio climático y escasez de agua; redibujan sustancialmente el mapa de nuestro mundo.

«La degradación ambiental afecta al lugar y el modo en que las personas pueden vivir. Impulsa el desplazamiento humano y la migración forzosa, al poner en peligro la vida y hacer insostenibles los medios de sustento de la población, en especial de los más pobres y vulnerable», apunta el documento.

Sin duda alguna, vivimos en una época de cambios en el medio ambiente que no tiene precedentes.

«La actividad humana ha reconfigurado el planeta de forma tan profunda que los científicos apuntan a que se ha iniciado una nueva era geológica: el Antropoceno», según el documento.

La perdida de medios de subsistencia empuja a miles de centroamericanos a migrar.

 

El término «Antropoceno«, es una propuesta del holandés y premio Nobel de química Paul Crutzen (2000) para designar la época geológica que viene a suceder o remplazar al actual Holoceno, debido al significativo impacto global que las actividades humanas han tenido sobre los ecosistemas terrestres.

Actualmente, el cambio climático es una cruda realidad para varios países. Tuvalu, es uno de los 04 países que forman la Polinesia, o uno de los 14 que conforman Oceanía padecen por el aumento del nivel del mar.

En 2016, el primer ministro Enele Sopoaga advirtió ante la Asamblea General de la ONU sobre la posibilidad de que los tuvaluanos deban ser reubicados a causa del aumento del nivel del mar. Algo que trae además: escasez de agua y otras amenazas.

«Necesitamos abordar las causas y consecuencias ambientales del desplazamiento y la migración. Comprender el alcance y la profundidad de sus impactos en los medios de vida de las personas es tan importante como enfrentar el resto de factores asociados a la migración», concluyó Saidou Hamani.

Artículos relacionados