7 canciones que narran a Sabina

Joaquín Sabina nació en Úbeda, un poblado andaluz en la provincia de Jaen (España) el 12 de febrero de 1949 durante la postguerra y dictadura franquista. Hijo de un inspector de policía y una ama de casa, se educó bajo el peso del nacional catolicismo impuesto por Franco y  por «la gracia de Dios”. Se matriculó en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada donde descubrió la obra de César Vallejo y Pablo Neruda, poetas que influirían posteriormente en las letras de sus canciones.

En 1970 su pertenencia al partido Comunista lo envía al exilio en Londres. Regresa a España en 1977 después de la muerte de Franco. Con el pasar de los años sus ideales de izquierda se fueron edulcorando y dejó de lado la crítica a la sociedad postmoderna. Recientemente ha sido cuestionado por su concierto en Israel, percibido por algunos como un espaldarazo al régimen sionista. Sin embargo, sus composiciones se mantienen como unas joyas en homenaje a la ciudad, la vida y la amistad.

El pasado 12 febrero, cuando cumplía 71 años, sufrió un accidente en uno de sus conciertos que lo llevó al quirófano y a terapia intensiva por un traumatismo cráneo encefálico. Al despertar lo primero que pidió fue un cigarrillo. Así es Sabina, bohemio e irreverente hasta en sus peores momentos.

VTactual te invita a hacer un recorrido por 7 canciones que narran al polémico Joaquín Sabina,

  1. “Cuando era más joven” (1985)

Este tema del álbum “Juez y Parte” relata las aventuras de sus años de exilio. El lanzamiento de un cóctel Molotov contra la sede de un Banco era causal de Pena de Muerte si lo agarraba la policía del régimen por lo que con un pasaporte prestado viajó a Paris para establecerse posteriormente en Londres. A pesar del hambre, la falta de un techo y un pasaporte propio Sabina concluye que “Cuando era más joven, la vida era dura, distinta y feliz”

  1. “Eh, Sabina” (1984)

Pertenece a su disco Ruleta Rusa y se burla de quienes le cuestionan su desenfrenado estilo de vida, en especial lo relacionado con el consumo excesivo de cigarrillos, sexo y alcohol. En lo que respecta al impacto del consumo de cigarrillos en su voz podemos decir que este tema es una especie de profecía auto cumplida: «Como fumo demasiado mi voz se empieza a quebrar, sueno tan desafinado: si, do, re, mi, fa, sol, la. Vivo del cáncer a un paso sin hacerles caso a… los que me dicen eh, Sabina ten cuidado con la nicotina (…) No me des vitaminas, no, dame fuego y rock and roll”.

  1. “Pacto entre Caballeros” (1987)

Pancho Varona, músico y amigo de Sabina relata el origen de esta canción: «Un día Joaquín iba por la calle de su casa, por la noche, y caminando por la acera, vio unos metros más delante que unos cuantos chicos atracaron a una persona. Joaquín se quedó parado como diciendo «Coño, me van a atracar a mí también». Y cuando los ladrones reconocieron a Joaquín le dijeron ‘Tú puedes pasar, Sabina, que te conocemos’. Y Joaquín siguió para delante como hubiéramos hecho cualquiera» El resto de la historia es una fábula “sabinesca”

  1. Oiga Doctor (1987)

Aquí Sabina se cuestiona cómo el éxito y la popularidad van mermando sus ideales libertarios, aburguesando sus gustos y “pasándole factura” a su creatividad: “Oiga, doctor, devuélvame mi rebeldía. Ahora que a la carta ceno cada día y viajo con American Express, algunas de las cosas, oiga doctor, que imaginaba odiosas ¿Sabe que están muy bien?”

  1. La canción más hermosa del mundo (2002)

Es una canción humilde y sincera en la que Sabina nos ilustra con hermosas imágenes las pequeñas cosas que han forjado su vida y personalidad. Es como abrir un viejo cajón y encontrar allí objetos olvidados de nuestro pasado que reviven amores y sensaciones de aquellos tiempos ¿Quién no suspira ante los amados objetos del ayer? Compartimos este tema con la versión que hizo el dúo cubano Buena Fé en el disco: “La Habana le canta a Sabina”

  1. Pongamos que hablo de Madrid (1980)

Hablar de Sabina es hablar de Madrid y viceversa. Madrid: con su «movida», arquitectura, personajes y contradicciones ha sido, es y será la Musa de este artista. Como dato curioso les contamos que la última estrofa de la canción, en la cual el autor manifestaba su deseo de abandonar Madrid a su muerte, fue finalmente cambiada con el tiempo declarando su deseo de permanecer en ella hasta el fin de los tiempos: “Cuando la muerte venga a visitarme… no me despiertes déjame dormir, aquí he vivido, aquí quiero quedarme, pongamos que hablo de Madrid»

  1. Tan joven y tan viejo (1996)

Es considerada una de sus mejores canciones. En ella expresa sus sentimientos durante el repaso de su vida desde la niñez hasta la madurez. Recuerda su infancia en la postguerra, sus primeros amores y el deseo de “irse bien lejos” de la España franquista. Recorre sus buenas y malas experiencias. A pesar del toque melancóico de esta composición remata con optimismo anunciando que tendremos Sabina por muchos años: “Así que, de momento, nada de adiós muchachos, me duermo en los entierros de mi generación; cada noche me invento, todavía me emborracho; tan joven y tan viejo, ‘Like a Rolling Stone’”

Enza García Margarit/VTactual.com

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