Bolsonaro retrocede dos siglos de historia: contra negros y homosexuales

Racista y homófobo declarado, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, no le da tregua a ningún pensamiento de reivindicación social y continúa atacando a las minorías en sus discursos y con sus acciones. Esta vez, el Mandatario ordenó retirar un anuncio publicitario en donde se incluía la imagen de transexuales e individuos tatuados, por considerarlo contrario al deseo de la población.

La campaña, propiedad del Banco de Brasil (entidad financiera del sector público cuyo presidente fue nombrado por el propio Bolsonaro), buscaba captar a un público juvenil que quisiera abrir una cuenta bancaria que pudiese ser utilizada sólo a través de Internet.

De acuerdo con Bolsonaro la línea ideológica del país ha cambiado. “¿Qué quiere el pueblo? Respeto a la familia. Nadie quiere perseguir a ninguna minoría, pero no queremos que el dinero público se utilice de esa manera”.

Con la medida, el Jefe de Estado también busca contrarrestar la visibilización que le dio la izquierda a estos sectores, algo que ha sido confirmado por Rubem Novaes, presidente de la entidad financiera, en unas declaraciones recientes ofrecidas por escrito a la BBC de Londres.

Según los datos del último censo poblacional realizado en Brasil, una mayoría de ciudadanos (50,7% ) han pasado a definirse a sí mismos como negros o mulatos, mientras una minoría (47,7%) se declaran blancos. A pesar de esto, las desigualdades entre ambos sectores continúan siendo abismales, tanto que los segundos suelen ganar un salario dos veces mayor que los primeros.

Bolsonaro, de 63 años, prometió rescatar Brasil, sin embargo hasta el momento la fragmentación política y las propias contradicciones del Jefe de Estado no han podido sacar a la nación suramericana de la recesión y el estancamiento en el que se encuentra desde 2013.

El Primer Mandatario y su equipo económico no han conseguido construir aún la trayectoria de esa ruta positiva, una demora que ha comenzado a empañar la confianza entre los sectores empresariales que apoyaron su elección.

Recientemente se dio a conocer que el presidente brasileño obtuvo, en 100 días de gobierno, la peor evaluación desde la redemocratización de Brasil en 1985, por escándalos y mal manejo de la economía. Son tantos conflictos, polémicas y provocaciones y, por otro lado, tan pocos cumplimientos de sus promesas electorales, que los ciudadanos ya se están dando cuenta de que el gobierno de Bolsonaro no es lo que les prometieron.

ARG

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