Atentado contra Timochenko demuestra saña contra el partido FARC

La violencia que recrudeció en Colombia en 2019, tras la suspensión de los procesos de paz, es el escándalo mejor escondido de las corporaciones de la comunicación. Sin embargo no se puede tapar el sol con un dedo y los cientos de líderes sociales asesinados, junto a la matanza de guerrilleros desmovilizados, hablan por sí mismos. El atentado frustrado contra Timochenko, presidente del partido FARC, es otra prueba de ello.

La policía colombiana reveló que dio de baja a dos hombres que se desplazaban en una motocicleta y que, según informaciones que recibieron, se disponían a atentar contra el presidente del partido FARC, Rodrigo Londoño. El reporte policial dice que los dos hombres fallecieron luego de un enfrentamiento con las autoridades.

Timochenko podría haber salvado su vida, pero decenas de militantes del partido FARC, han sido asesinados tras la ruptura de los acuerdos de paz.

Para la policía de Colombia, el asunto está resuelto y las conclusiones generan más suspicacias. La información difundida por  el director de la Policía Nacional, general Oscar Atehortúa, asegura que los presuntos atacantes fueron entrenados en Venezuela por Iván Márquez y Hernán Darío Velásquez, guerrilleros de las FARC que volvieron a las armas. Las acusaciones contra los irregulares y la insinuación contra Venezuela, contradicen el móvil de los asesinatos selectivos en 2019 contra guerrilleros desmovilizados.

Un 2019 sangriento

Según cifras que maneja la ONU, al menos 77 exguerrilleros de las FARC fueron asesinados en Colombia en 2019, con lo que se eleva a 173 asesinatos en total desde que el gobierno suspendió los acuerdos de paz en noviembre de 2016. “El número total de asesinatos desde la firma del Acuerdo Final de Paz llega ahora a 173, además de 14 desapariciones y 29 intentos de homicidio”, dice el documento de la ONU que será presentado en Nueva York en enero de este año.

El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, increpó al gobierno colombiano a actuar con mayor responsabilidad en la protección de los guerrilleros desmovilizados e hizo votos “para que se adopten medidas más efectivas para proteger la vida de los y las excombatientes, teniendo en cuenta especialmente que el 2019 ha sido el año más violento para los exmiembros de las FARC-EP”.

Sigue la guerra y no es desde Venezuela

El mismo informe de Naciones Unidas detalla que se “han verificado 303 asesinatos de defensores de derechos humanos y líderes sociales, 86 de los cuales ocurrieron en 2019”, con lo cual se evidencia el recrudecimiento de la violencia en el territorio colombiano.

Para el gobierno colombiano el asesinato de líderes sociales y luchadores por los derechos humanos, es un verdadero dolor de cabeza.

Los hechos sangrientos  se produjeron “en áreas donde la presencia limitada del Estado ha dejado vacíos institucionales y donde la falta de oportunidades económicas los ha dejado vulnerables”, denuncia el informe.

RB/VTactual.com

Gobierno de Colombia busca manchar a disidentes de las FARC

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