Congreso mete la lupa a armas biológicas del Pentágono

El Congreso de EEUU se encuentra preocupado por la propagación de patologías infecciosas, como por ejemplo la enfermedad de Lyme que anualmente afecta alrededor de 400 mil personas, y su relación con el desarrollo de armas biológicas por parte del Pentágono.

Por esta razón, emitió una resolución el pasado 11 de julio en la que exige al organismo estadounidense declarar si realizó experimentos con insectos portadores de enfermedades y si estos fueron liberados, ya sea accidental o intencionalmente, en el medio ambiente.

Se trata de una enmienda al proyecto de ley de autorización de defensa de 2020, elaborada por el congresista republicano Christopher H. Smith, que exigirá al inspector general del Pentágono revisar si el Departamento de Defensa experimentó con garrapatas y otros insectos con respecto a su uso como arma biológica entre los años 1950 y 1975.

Si la respuesta resulta ser afirmativa, los militares estadounidenses deberán presentar un informe al Congreso sobre el alcance de los experimentos, que han sido los protagonistas de diferentes teorías sobre el nacimiento de enfermedades que parecieran estar destinadas a incapacitar a las personas, no a asesinaralas.

Una de estas hipótesis se encuentra expuesta en el libro “Picaduras: La historia secreta de la Enfermedad de Lyme y las armas biológicas”, que indaga en la relación que tiene el desarrollo de insectos como armas biológicas y el origen de la epidemia de la Enfermedad de Lyme.

Lo que llama la atención a los estudiosos de este tema es la capacidad que parece haber adquirido esta bacteria de dejar severamente incapacitadas de forma permanente a las personas que ataca, sin necesidad de matarlas.

Ese sería precisamente el objetivo de las armas biológicas, incapacitar a los ciudadanos para que la sociedad afectada deba destinar muchos recursos a su cuidado, a la vez que pierden los recursos que aportarían los enfermos al país por su mano de obra.

ARG

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