Luego de la autoproclamación de Juan Guiadó: «lo que vendrá en Venezuela»


«La fuerza política denominada chavismo, tiene la necesidad de no caer en las provocaciones de la derecha que, «a diferencia del año 2017, ha comenzado a llevar el conflicto a los barrios populares desde el inicio de la escalada», asegura el periodista uruguayo, Aram Aharonian, en su más reciente artículo: «Guaidó, los gobiernos genuflexos, la cortina de humo de Trump, el petróleo».

Luego del fracaso de las guarimbas, al ser incluso ridiculizadas por haberse ubicado en las zonas de clase media del país caribeño, al parecer se reinventan. Y así paso la misma noche del 23 de enero de 2019, cuando luego del cacerolazo que llamó la oposición venezolana se registraron algunos focos de violencia en barriadas de Caracas, y en menor escala en el interior de ese país.

Guarimbas 2017

Con rumores de qué estaban saqueando, los vecinos de los sectores populares registraron que quienes generaban la violencia eran ajenos a sus comunidades, así como llama poderosamente la atención como solo se registraron saqueos de licorerías y los residentes de esas zonas no salieron de sus casas «a robar los comercios donde compran habitualmente» fue un testimonio de una señora, así como otra que se quejo denunciando que eso no era hambre, «es vandalismo e inconsciencia, porque eso genera más desestabilización».

En el mismo artículo Aharonian, se pregunta ¿cómo actuar ante la declaración del gobierno paralelo que es una declaración de guerra? «Venezuela ha entrado en una fase que no parece tener punto de retorno. El plan anunciado por Guaidó, dirigido desde los Estados Unidos, solo puede materializarse a través de la violencia».

Diputado, Juan Guaidó

La oposición ya se siente aislada, al solo tener el apoyo de su mentor principal, Estados Unidos y algunos países aliados como es el caso de la porción autollamada «Grupo de Lima», es tan evidente su aislamiento que el canciller colombiano, Carlos Holmos Trujillo, recientemente ofreció unas declaraciones donde admitió la influencia de Venezuela en la región, lo que indica más presión internacional por parte de quienes siempre han querido ver de rodillas al pueblo de Bolívar.

Lo que le queda a Venezuela es la resistencia y jugar bien sus cartas con sus aliados internacionales que no lo han dejado sola la Revolución Bolivariana, en ésta nueva escalada, cada vez más descarada por parte de los intereses de Estados Unidos.

presidente de Venezuela, Nicolás Maduro junto al presidente de Rusia, Vladimir Putin

Mientras tanto, el mismo análisis de esta crisis a lo interno
Aram Aharonian sentencia que «Maduro debe apresurar sus medidas económicas, para solventar y enderezar la economía del país, que es la demanda del pueblo de a pie, tanto chavista como opositor para que así no pierda más popularidad y pueda salir airoso de esto y de lo que está por venir».

XC

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