Apagón por la Madre Tierra es solo maquillaje verde

Un año tiene alrededor de 8760 horas. Cada segundo y minuto, millones de gases de efecto invernadero son enviados a la atmósfera, especies son asesinadas y las aguas envenenadas como consecuencia de la huella indeleble de las corporaciones en su hambre de dinero y poder.

En medio de la vorágine en la que han arrastrado al planeta y sus recursos finitos, se les ocurre de pronto impulsar un “apagón” de una hora para “salvar a la Madre Tierra”.

Espectaculares fotos de ciudades enteras a oscuras ocuparon las primeras planas de diarios, titulares de noticieros y páginas web en el mundo. El objetivo es claro, convencer a las ya manipuladas grandes audiencias de que una hora (de 8760) puede salvar el planeta.

El equipo de VTactual consultó con los activistas ecosocialistas Leonor Fuguet y Edwards Castillo acerca del tema y revelaron lo que ya sospechábamos: el asunto no es más que otra hipocresía corporativa.

 

MAQUILLAJE VERDE

Coca Cola, en el día de las playas, regala bolsas de basura (que en nada impactan en la cantidad de dólares que hacen anuales) para que la gente limpie las playas. Con eso hacen publicidad todo el año. Usan millones de litros de agua para fabricar sus bebidas gaseosas.

En Venezuela, empresas Polar hace publicidades muy seductoras sobre el supuesto cuidado del agua. Simplemente pasar por una de sus plantas de tratamiento de agua, invade el olor a gas metano: contaminan y se lavan la cara con publicidad.

Con estos ejemplos, ambos ambientalistas grafican lo que significa la supuesta “hora del planeta”; no es más que un oferta engañosa para incautos, basada en el disfraz de la supuesta «economía verde». La verdad, es que incluso, esta iniciativa de supuesta parada, genera ganancias mil millonarias, evasión de impuestos y además, les deja muy bien parados en el ámbito publicitario.

Leonor Fuguet explica que “bajo ningún concepto, las grandes empresas se suman por cuidar la Madre Tierra, sino para bajar costos y mejorar sus ganancias” en tal sentido detalla que este tipo de iniciativas le sirve a las corporaciones en su declaración de impuestos como una deducción, por participar o pagar publicidad en supuestas campañas educativas.

Señala que incluso, en el mundo se han incentivado prácticas como grupos ambientalistas, creados por las mismas empresas y pagados por sus nóminas, que luego son presentados como forma para deducir impuestos.

Pero además, estas paradas reducen gastos de electricidad y agua, que en ciertos países generan altísimos costos por el precio en que están fijados. “Si realmente tuvieran interés en el planeta Tierra, una hora en todo el año no hace en absoluto nada a nivel significativo, sino maquillar de verde a las corporaciones. Quedan ellos como unos salvadores”, mientras que incluso, programan estos supuestos apagones para realmente hacer una parada de mantenimiento, necesaria en cualquier empresa.

La activista argumenta que “cuando hay un apagón mundial, hay todo un metamensaje, es ponerse la careta verde para que además compremos todos sus mecanismos de mitigación e incluso, sus productos porque creemos que cuidan la naturaleza”.

Fuguet advierte que es muy perverso el juego de las empresas verdes y la publicidad, pues usan valores como el amor, la paz, el respeto y la necesidad de preservar la naturaleza, para manipular sentimientos y emociones y comprar la lealtad de las audiencias con ellas.

La realidad es que no cumplen normas de país alguno, no cumplieron con el Protocolo de Kyoto y menos el acuerdo de París. Generan sus propias estrategias que solo son mercadeo, maquillaje verde.

Lo cierto es que el planeta amaneció este domingo con gran cantidad de esa publicidad engañosa, de los medios que pertenecen a los mismos grupos empresariales que pretenden engañar a la población. El apagón que pretenden no es de energía, es de los cerebros de los pueblos del mundo, para convertirlos en masas de consumidores acríticos que apagan la luz una vez al año y son fieles a sus marcas y principios corporativos.

JS

Humanidad en peligro por tratar los recursos naturales como negocio

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