7 Movilizaciones contra el FMI en América Latina

La historia del Fondo Monetario Internacional (FMI) y América Latina es una historia de interés y desesperanza.

Ningún otro continente ha sido tan entregado a esta institución financiera como América Latina, que en la época de los 90’s, en lo que el Comandante Hugo Chávez llamó «la larga noche neoliberal«, y ahora con la arremetida de los gobiernos conservadores en varios países de la región.

Y es que desde su creación en diciembre de 1945, tan sólo tres meses después de finalizada la II Guerra Mundial para dar forma al sistema financiero capitalista, el FMI ha comprometido en mayor o menor medida a casi la totalidad de sus miembros: 146 países de los 189 miembros han caído en la telaraña del Fondo. Y hasta el propio EE.UU, el país más endeudado del mundo con poco más de 23 millardos de dólares, antes de hacer a China su principal acreedor, ha recurrido al él.

¿Pero cuál ha sido la reacción popular en América Latina? Repasemos 7 casos de estallidos sociales en contra del FMI y sus medidas neoliberales.

7 Venezuela: El Caracazo

Lo que comenzó como una manifestación en la población de Guatire, periférica a Caracas, por el aumento del pasaje del transporte público, empujado a su vez por el incremento en 100% del precio de la gasolina exigido por el FMI para pagar la multimillonaria deuda que había adquirido el Gobierno de Carlos Andrés Pérez por 1.500 millones de dólares, terminó como la explosión popular más importante de América Latina en el siglo XX.

El pueblo venezolano dividió la historia de una región en la que imperaba la Doctrina Monroe y el Plan Cóndor al rechazar ese «paquetazo» del FMI, que incluía «medidas estructurales de ajuste» como: incremento anual de los productos derivados del petróleo, liberalización de las tasas de interés activas y pasivas con un porcentaje temporal del 30%, liberación total de los precios con excepción de 18 productos de la llamada «cesta básica», eliminación de la tasa de cambio preferencial y la congelación de los cargos en la Administración Pública.

Y la rabia contra estas medidas se extendió como un fósforo no sólo por Caracas, sino por varios estados de Venezuela.  Los disturbios, que incluyeron saqueos y enfrentamientos con la fuerza pública, iniciaron el 27 de febrero, y se extendieron hasta marzo.

Pero el costo humanitario fue desastroso.  La represión sin límites por parte de la policía y el Ejército de la época,  causaron, según cifras de las autoridades de la época 276 muertos, pero denuncias de movimientos sociales e investigaciones hechas por el Estado venezolano bajo los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, reconocen la responsabilidad de la República en la desaparición de al menos  3.000 personas.  Treinta años después todavía se siguen descubriendo fosas comunes, la más conocida  es la de «La Peste«, ubicada en el suroeste de Caracas.

6 Argentina: El corralito 

Argentina parece signada a repetir una y otra vez su historia con el FMI.  En 2001, la crisis financiera y la hiperiflación llevaron al gobierno de Fernando de la Rúa a solicitar la ayuda del FMI en un plan llamado «blindaje», que inyectó a la economía argentina unos 40.000 millones de dólares, que rápidamente se fueron al exterior en las alas de los llamados «capitales golondrina«.

Ante esta crisis, los argentinos dejaron poder disponer de su dinero, y se instauró el llamado «corralito» financiero.  Las protestas anti FMI no se hicieron esperar y el país suramericano vivió lo que para su época sería la peor crisis política, económica y social, con una deuda insostenible de 148.000 millones de dólares.

En diciembre de ese año, De la Rúa abandonó su cargo, en medio de protestas populares fuertemente reprimidas y que causaron decenas de muertos, saqueos y caos.  Los gobiernos de Néstor y Cristina Fernández pasarían más de 10 años pagando al FMI la deuda y nunca más recurrieron a este mecanismo, hasta que llegó Mauricio Macri.

Y el dejavú de la pesadilla neoliberal argentina volvió.  Macri, siguiendo la doctrina capitalista volvió a endeudar al pueblo y le aceptó al FMI 57.000 millones de dólares. Hoy en día, con un gobierno progresista en la Casa Rosada, el propio FMI admite que la deuda de Buenos Aires es «insostenible«.

5 Ecuador: La traición de Lenin Moreno

Ecuador fue uno de los países más estables durante la primera década del siglo 21. Bajo el gobierno de Rafael Correa, el país logró prácticamente dejar de depender del FMI y estabilizar su balanza de pagos.

Pero con la llegada de Lenín Moreno, el delfín que Correa impulsó para ocupar la silla de Carondelet, Quito volvió a la espiral del «Fondo».

En febrero de este año, Lenín Moreno, quien a pocos meses de ser presidente viró totalmente su política hacia la derecha, celebraba la llegada de unos 10.000 millones de dólares del FMI y otros organismos internacionales.

«Vamos a recibir más de 10.000 millones de dólares (…) a tasas que en promedio no superan el 5% y con plazos de hasta 30 años», dijo Moreno.

Pero antes de esto, ya Ecuador había recibido otro «aporte» del FMI, pero como con este banco no se juega, él tuvo que anunciar un paquete de fuertes medidas que impactaban directamente al pueblo.

Es por ello que en octubre pasado, millones de personas en todo el país se levantaron contra este decreto, que entre otras cosas retiraba el subsidio a los combustibles.  Los principales impulsores fueron los indígenas, aglutinados mayoritariamente en la Conferedación de Nacionalidades Indígenas (Conaie).

La respuesta de Moreno fue, en primera instancia, la represión.  Luego, presionado, tuvo que abandonar su puesto en la capital y trasladarse a Guayaquil.  En vista de la cantidad de muertos y heridos, los indígenas accedieron a dialogar con el Gobierno y éste a suspender «temporalmente» la medida.

Hoy por hoy, la Conaie y otras organizaciones sociales están siendo juzgados por «terrorismo».  Algunos presos, otros detenidos e incluso se cuentan desaparecidos.

4 Chile: Insurrección popular

A finales de 2019, en Chile, pasó algo muy similar a El Caracazo.  Fue el anuncio del aumento del pasaje del metro en Santiago durante las horas pico, lo que causó la indignación de un grupo de estudiantes, que intentaron entrar en el sistema de transporte a bandadas y sin pagar.

Como era costumbre el cuerpo de Carabineros (policía militarizada), reprimió a los manifestantes dentro de las estaciones, por lo que salieron a la calle, a minifestar en la superficie.  Se les unieron cientos de miles de personas en todo el país.

Y los horrores de la represión de la época de Augusto Pinochet afloraron en un siglo 21 repleto de redes sociales, teléfonos inteligentes e Internet de banda ancha.

Muertos, heridos, lesionados, saqueos, torturas … y mucho más, son algunas de las consecuencias de estas protestas, que se transformaron en un movimiento popular que pide un cambio de modelo, el reemplazo de lo que muchos analistas han llamado «el primer experimento neoliberal de América Latina», y que costó casi 20 años de dictadura.

Aún hoy, pese a que ya no es noticia, las protestas antineoliberales continúan, y el Gobierno de Sebastián Piñera ha tenido que «ceder» a algunas demandas de reinvidicación social para calmar al pueblo de uno de los países más desiguales y excluyentes del planeta.

3 Bolivia: La guerra del Gas

En 2003, la decisión del gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada de exportar gas boliviano a México y EE.UU. a través de puertos chileno, sin abastecer primero el mercado interno a los mismos bajos precios con los que se pretendía entregar el recurso natural boliviano, hizo despertar al pueblo.

Uno de los líderes de estas protestas, conocidas históricamente como «La Guerra del Gas«, fue quien sería presidente por 14 años y que rescató la dignidad y raíces de los indígenas: Evo Morales.

El negocio era redondo, y participaron las transnacionales energéticas acific LNG, la British Petroleum y Repsol YPF, que pretendían invertir 3.000 millones de dólares en puertos chilenos para transportar el gas más barato del mundo: menos de un dólar por por millar de BTU y las ganancias se calculaban en mil millones de dólares, de los cuales el Estado boliviano recibía 18%: 180 millones de dólares por año.

La historia es la misma: al menos 63 muertos, heridos y represión, que causaron la renuncia y huida a EE.UU. de Sánchez de Lozada. Durante el mandato del depuesto Evo Morales, Bolivia pidió una y otra vez la extradición del exmandatario para ser juzgado por los crímenes de lesa humanidad, pero lo que recibió de Washington fue silencio.

2 Nicaragua: No al FMI

En 2018 en la Nicaragua de Daniel Ortega, el pueblo dijo no a una serie de reformas sobre el sistema de pensiones, que fueron dictadas directamente por una misión del FMI.

Según el organismo, las reservas de efectivo del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) se agotarían en 2019 si no se llevaba a cabo una reforma del mismo.  Este organismo venía en crisis desde el 2013, aproximadamente.

Pese a que los sandinistas rechazaron de lleno la receta original del FMI, que incluía el aumento de la edad de jubilación, sí implementaron algunas medidas impopulares.

Entre ellas, destacan el aumento de la contribución de las empresas y de los empleados para salvar al  INSS de la bancarrota, y una reforma fiscal, que crearía un nuevo impuesto para los jubilados del 5%.

Esto ocasionó una reacción popular, que fue aprovechada por la extrema derecha nicaragüense y apoyada por EE.UU. y que derivó en manifestaciones callejeras muy similares a las «guarimbas» de Venezuela.

Por ello, hubo más de 300 muertos, miles de heridos y millones de dólares en pérdidas materiales.

1 Colombia: Pueblo vs medidas neoliberales

En 2019, como parte de las protestas antineoliberalismo que se desataron en América Latina, el pueblo colombiano también salió.

Cansados de décadas de desigualdad, pero impulsados por un paquete de medidas neoliberales que incluían un «tarifazo» de los servicios públicos, la eliminación del salario mínimo y una reforma de la Ley de Pensiones que buscaba tipificar este beneficio como una opción, el pueblo colombiano salió a las calles en noviembre pasado.

«El paquetazo de Duque contiene las reformas laboral, pensional y tributaria, la privatización del aparato productivo del Estado y del sector financiero estatal por medio del Holding, el tarifazo nacional en favor de Electricaribe, el incumplimiento de los acuerdos con sectores sindicales, sociales y estudiantiles, la restricción del derecho a la protesta social, la eliminación del salario mínimo y la impunidad total frente a la corrupción», dijo en ese momento el Comité Nacional del Paro en un comunicado.

Durante semanas se mantuvieron las protestas, y también las denuncias de los movimientos sociales de abuso de la fuerza por parte de la policía y militares.Hubo varios paros nacionales y millones de pérdidas en saqueos y destrozos al haber público.

Y el pueblo colombiano también puso sus muertos y heridos, la mayoría de ellos jóvenes estudiantes. Algunos medios de prensa hablaban de 6 muertos, sin embargo el gobierno reconoció sólo tres y unos 250 heridos.  Más de un centenar de personas fueron detenidas por alzar su voz en contra del capitalismo.

Maya Monasterios Vitols/ VTActual.com

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