7 documentos de Samuel Robinson que siguen vigentes

/ Foto: Primicias 24

El más determinante de los maestros del Libertador Simón Bolívar, Simón Rodríguez o Samuel Robinson, como se hizo llamar en una época, marcó con sus ideas y preceptos educativos y sociales el camino que debía seguir la revolución republicana de los próceres venezolanos.

En esta ocasión, y a 249 años de su natalicio, #VTactualVE te trae las siete ideas más importantes expresadas en documentos y cartas que, aún hoy, conservan plena vigencia para su país natal y para todo el continente americano.

7- La idea de la “Toparquía”

En una carta dirigida a Anselmo Pineda (Carta de Túquerres), en febrero de 1847, Rodríguez (Robinson) inventa el concepto americano, republicano y federalista de “Toparquía”. Se trata del “poder del lugar. Territorio con voluntad”, en tanto que célula social y colectiva de voluntad política integrada en un tejido general o nacional del poder.

“La verdadera utilidad de la creación [política] es hacer que los habitantes se interesen en la prosperidad de su suelo; así se destruyen los privilegios provinciales; ojalá cada parroquia se erigiera en Toparquía; entonces habría confederación… el Gobierno más perfecto de cuantos pueda imaginar la mejor política!”, señala el pensador.

La idea coincide mucho con la del Poder Popular organizado o el Poder Comunal propuesto por la Revolución Bolivariana de Hugo Chávez, dentro de la estructura del poder nacional, que trata de incentivar en el pueblo la organización para administrar su espacio vital, su entorno más próximo, y generar las condiciones que le permitan el autosustento y el desarrollo, de manera conjunta, con los poderes establecidos. La idea mostraba la adhesión del maestro al espíritu político de la “confederación” como forma más perfecta de gobierno.

6- La escuela debe ser para todos

En el documento Reflexiones sobre los defectos que vician la escuela de primeras letras en Caracas, y medio de lograr su reforma por un nuevo establecimiento (fechado en 1794, en Caracas), Robinson destaca la importancia de que pardos y morenos acudan a la escuela con los blancos “para aprender a aprender”, por cuanto para estas clases sociales de la época estaban asignadas las tareas “mecánicas” de las que adquirían pericia con la práctica, con el trabajo manual, pero no con la instrucción, lo cual les exime de “la técnica” para perfeccionar el oficio.

El ayuntamiento caraqueño engavetó su propuesta y le dejó sin respuesta, lo que motivó su renuncia al cargo de Maestro Principal el 19 de octubre de 1794.

A la par de la democratización de la enseñanza, proponía con esto la enseñanza técnica para el perfeccionamiento de los oficios. Lo que hoy se equipara a las escuelas o liceos técnicos.

5- La educación pública y popular para crear republicanos

Explica el experto Carlos H. Jorge que, en el documento Sociedades americanas en 1828. Cómo serán y cómo podrían ser en los siglos venideros, escrito en Arequipa, Perú, Robinson enfatiza en que “las costumbres que se necesitan para vivir en República sólo pueden lograrse mediante una educación popular, de todos y para todos. Y esa educación no puede quedar en manos de cualquiera. Popular quiere decir general, pública, social. Se entiende, por tanto, que importa al Gobierno”.

Ello refiere que en el sistema republicano, el Gobierno debe formar las costumbres del pueblo (del cual es gobierno) a través de una educación social, que, a su vez, creará una «autoridad pública, y no una autoridad personal (monárquica), que se sostendrá «por la voluntad de todos».

4- “O inventamos o erramos”

El maestro Rodríguez también destaca en Sociedades americanas, pero de la edición de 1842, la máxima de que “la América Española es original y originales han de ser sus instituciones y su gobierno; originales, los medios de fundar uno y otro… o inventamos o erramos”. Una de las ideas que esgrimió constantemente Hugo Chávez, como ideología fundamental de su revolución fue la de crear, en la marcha, en el día a día, las ideas sobre las que se debía asentar el proyecto político. Ello le permitió generar planteamientos propios para la construcción del socialismo bolivariano o del siglo XXI, propio americano, y no un calco de las tesis planteadas en Rusia, tras la Revolución Bolchevique.

3- La revolución económica de Bolívar injustamente torpedeada

En El Libertador del mediodía de América y sus compañeros de armas, defendidos por un amigo de la causa social, de 1830, Simón Rodríguez señala que la causa bolivariana de emprender una revolución económica americana es torpedeada: “A nombre de los pueblos, le hacen Resistencia en lugar de ayudarlo (…) ciegos de ambición por empleos que quizá no pueden desempeñar (…) condenan sus principios (…) sucumben, y se dispersan: unos toman el partido de callar, otros el de instigar sordamente, y los más comprometidos salen a hacer, en países extraños, el papel de ilustres desgraciados”.

Más adelante, dice: “Por no querer imitar a Bolívar yerran gravemente los que mandan unos Pueblos tan desordenados y tan pobres”.

Se ajusta hoy al papel que desempeñan los gobiernos conservadores de la derecha continental, que persiguen a los líderes progresistas, con base en mentiras, y recurren a entes del poder global a pedir sanciones contra los países que pretenden conducir sus economías con base en el respeto a su autodeterminación y soberanía.

2- La mayor fatalidad social del hombre

En el texto intitulado Crítica de las providencias del gobierno, escrito en Lima en 1843, Simón Rodríguez concluye que “la mayor fatalidad del hombre, en el sentido social, es no tener, con sus semejantes, un común sentir de lo que conviene a todos”, y la frase indica mucha vigencia puesto que, por ejemplo, las sociedades de hoy en el continente parecen no identificar en los movimientos progresistas o de izquierda la idea del beneficio común por encima del de las élites, que cuando llegan al poder, derogan avances y reivindicaciones que benefician a las mayorías. Se decantan por creer las campañas de tergiversaciones con que esa derecha ataque vehementemente a los liderazgos populares.

1- Luces y Virtudes Sociales

En el documento Luces y Virtudes sociales, de 1840, el Robinson de América defiende una escuela que batalla por extinguir el divorcio entre trabajo manual y razón moral, por cuanto la masa (el pueblo) parecía mantenerse separada del movimiento (la organización y la lucha) para lograr sus reivindicaciones.

Igual ocurre hoy cuando los pueblos dejan en manos de los gobernantes de la derecha, desde la democracia representativa, las decisiones que determinen su futuro, y no se hacen partícipes ni protagonistas de su propia historia.

FF

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