#VTalPasado 1992: Renace la esperanza del pueblo venezolano

Tras casi cuarenta años de haberse instaurado un nuevo modelo político para el país, la población venezolana de los años noventa, sufría los embates de la descomposición política, social y económica de su sistema democrático. La mala administración, la corrupción diaria, el desempleo, la pobreza extrema, la persecución política y la inflación forman parte de una larga lista de los elementos que dieron muestra del grado de inoperancia en el que se encontraba el llamado periodo puntofijista.

El 27 de noviembre de 1989 el pueblo venezolano fue duramente reprimido por las fuerzas del Estado tras salir espontáneamente a la calle a protestar en contra de las medidas neoliberales aplicadas por el gobierno de Carlos Andrés Pérez

Bajo este panorama, la realidad del pueblo venezolano estaba marcada por la desesperanza. Un futuro incierto se sellaba en el horizonte a medida que iban pasando los años y el sistema imperante, lejos de avanzar para la búsqueda de soluciones tangibles, se estancaba aún más dentro sus propios desaciertos.

En la madrugada del 4 de febrero de 1992 la situación cambiaría. Un elemento singular apareció en las calles de la capital y otras ciudades claves del país. La presencia repentina de las boinas rojas y el camuflaje militar, anunciaba lo esperado: Llegaba la hora del despertar de las Fuerzas Armadas.

Un grupo de jóvenes oficiales organizado bajo los preceptos del pensamiento bolivariano, se alzaban en armas, no para reprimir al pueblo sino para rescatar y defender la anhelada democracia que había sido desvirtuada por los partidos tradicionales de la época.

Operación Ezequiel Zamora: Crónica de los acontecimientos

La Operación Ezequiel Zamora fue el nombre dado al plan ejecutado por este grupo de militares integrantes de una agrupación clandestina dentro del seno de la Fuerza Armada llamada MBR-200. Su líder el teniente coronel del ejército venezolano, Hugo Rafael Chávez Frías.

Hugo Chávez y el grupo de oficiales que encabezaron la insurrección militar del 4 de febrero de 1992. Imagen publicada en la prensa nacional en el año 1992.

Más que un grupo de jóvenes oficiales descontentos de la orientación que había tenido la institución castrense a lo largo de los años, el MBR-200 fue un movimiento político, ideológico y revolucionario fundado en 1982 y que tenía un proyecto claro: el desarrollo de un proyecto de país basado en la justicia social.

Eran los tiempos de la segunda presidencia de Carlos Andrés Pérez. Para el momento, Venezuela estaba sumida en una gran crisis social y los acontecimientos del año 1989, cuando se aplicó un paquete neoliberal que sorprendió a la población y junto a ello, la activación de una brutal represión, permitieron que la idea de insurgir fuera tomando cuerpo.

La operación se gestó en 1991. Pero fue en el mes de febrero de 1992 cuando se activó definitivamente. Su radio de acción se desarrolló especialmente en el occidente venezolano, teniendo a las ciudades de Maracaibo, Valencia, Maracay y Caracas como sus focos más inmediatos.

Eran las 12.25 de la mañana del día 4 de febrero, cuando el retumbar de los tanques militares toman por sorpresa las escalinatas del palacio presidencial de gobierno. Por su parte, soldados insurgentes hacían lo propio en la base área Generalísimo Francisco de Miranda y en la Casona, residencia presidencial, ambos espacios ubicados en la ciudad capital.

El presidente había logrado salir del palacio, pero la insurrección estaba en desarrollo. Mientras tanto, los objetivos de control se habían cumplido en las otras ciudades y parcialmente en la capital. Pero, luego de varias horas de enfrentamiento, las fuerzas aún leales al gobierno logran tomar el control a las 4:00 de la mañana.

La población venezolana había despertado con el sonido de los enfrentamientos, pero lejos de reprochar la situación, se había interesado por el movimiento. Tras los últimos acontecimientos, Chávez, quien se encontraba en el antiguo Museo Militar ubicado en la zona popular del 23 de enero, sigue liderando la insurrección, pero tuvo que tomar una decisión transcendental.

El “por ahora”

En cadena nacional Hugo Chávez se dirige al país y da su mensaje al pueblo venezolano

A las 9.30 de la mañana del 4 de febrero de 1992, Chávez depone las armas y es detenido. Su decisión fue necesaria para evitar más derramamiento de sangre, tal como lo diría en su corta intervención. Una hora después de su detención, el líder del movimiento aparece en cadena nacional para dirigirse al país. Este fue el momento clave para cambiar el rumbo de la historia política del país, pues si bien, la insurrección llegaba a su fin, las palabras de Chávez dieron el toque faltante para el desgaste definitivo del puntofijismo:

“…Compañeros, lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la ciudad capital. Es decir, nosotros aquí en Caracas no logramos controlar el poder. Ustedes lo hicieron muy bien allá, pero ya es tiempo de reflexionar y vendrán nuevas situaciones y el país tiene que enrumbarse definitivamente hacia un destino mejor. Así que oigan mis palabras. Oigan al comandante Chávez, quien les lanza este mensaje para que, por favor, reflexionen y depongan las armas porque ya, en verdad, los objetivos que nos hemos trazado a nivel nacional es imposible que los logremos. Compañeros: Oigan este mensaje solidario. Les agradezco su lealtad, les agradezco su valentía, su desprendimiento, y yo, ante el país y ante ustedes, asumo la responsabilidad de este movimiento militar bolivariano…”

Este “por ahora” y la valentía de asumir la responsabilidad de los acontecimientos fueron las señales que dieron pie al despertar de la esperanza del pueblo venezolano. A partir de este momento, la insurrección pasó a otra fase, de activación política y de movilización popular.

Un nuevo líder surgía y representaba realmente los intereses del pueblo venezolano.  El apoyo se hizo inminente. Y la fuerza que cobraría el proyecto a partir de este momento, permitió que en poco tiempo el pueblo asumirá un rol protagónico en la vida nacional.

Simón Sánchez/VTactual.com

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