#Análisis Las caras de una eventual victoria de Joe Biden

El terrible manejo del Covid-19 y el tratamiento de las manifestaciones antirracistas en Estados Unidos han resultado los peores enemigos de #DonaldTrump de cara a las elecciones de noviembre. Su rival demócrata Joe Biden luce con una ventaja que pareciera ser suficiente para derrotar al magnate en sus pretensiones de reelección, justo a cuatro meses de celebrarse las elecciones en ese país.

Para Biden, quien fuera vicepresidente de la administración de Barack Obama, estos aliados inesperados le han dado un vuelco al apoyo que registró en un inicio y hoy saca entre 10 y 18 puntos de ventaja en diferentes sondeos públicos. Pero en Estados Unidos aventajar en las encuestas es una cosa y ganar es otra. Hillary Clinton conoció esta receta en los anteriores comicios presidenciales, y Trump se alzó con la victoria gracias al apoyo de un muy conveniente enredado sistema electoral.

Joe Biden adelanta a Trump en las encuestas con apoyo de afroamericanos, latinos y mujeres.

Los retos que enfrenta Joe Biden

El demócrata luce cómodo en las encuestas. En su mejor escenario The New York Times le da un 50% de respaldo contra un 36% de Trump. Además el pasado mes de junio sumó importante respaldo entre las mujeres, los afrodescendientes y los latinos, que podrían definir la carrera por la Casa Blanca dada la igualdad que ambos candidatos muestran en el sector de hombres blancos y de mediana edad, que anteriormente apoyaba de manera abrumadora a Trump y que le dio la victoria en 2016.

Pero en este tránsito, Biden tiene varios escollos que superar todavía. El primero de ellos es el voto joven, que claramente ve en el candidato una opción alejada de sus intereses. Si bien ha crecido considerablemente en este sector, en buena parte gracias al mal manejo de las protestas antirracistas por parte de Trump, el rechazo inicial que Biden tuvo en este sector no ha sido fácil de superar.

Biden atrae votantes descontentos por malas políticas del actual gobierno.

El voto conservador, que representa casi un tercio de lo votantes estadounidenses, ven en Biden un riesgo a sus necesidades. Sus propuestas en el tema migratorio, en atención médica y el manejo de la pobreza, estarían ubicadas muy a la izquierda para este importante sector del electorado, que prefiere programas menos progresistas.

El peligro del «bueno» por conocer

La economía estadounidense no tiene mucho que reprocharle a #DonaldTrump en su gobierno. El polémico mandatario ha gobernado a pedir de boca de los grandes grupos financieros del país y cuenta con mucho apoyo de este poderoso sector. Pero el costo político de su pésima estrategia contra el Covid-19 y la respuesta dada a los movimientos antirracistas, se convirtieron en los aliados inesperados de Joe Biden, quien no parecía con muchos argumentos para derrotar al republicano.

El manejo particular de Trump a la pandemia del Covid-19, podría costearle la presidencia

De ganar el demócrata la incertidumbre más grande se presenta en el ámbito internacional, justo en el que Trump ha empobrecido mucho más la imagen de su país. Siendo un experto en ese campo, se espera que Biden traiga calma a las tensiones con China y Rusia, pero a cambio podría endurecerse la posición contra Irán, Corea del Norte y justificar nuevas invasiones disfrazadas de lucha contra el terrorismo. En su larga carrera política, Biden ha levantado su mano para apoyar un sinnúmero de ataques bélicos estadounidenses.

Una victoria de Biden traería distensión a la diplomacia estadounidense.

América Latina espera una eventual victoria de Biden con un sabor agridulce. Por un lado, posturas extremas contra Cuba y su gobierno, podrían ser suavizadas al estilo Obama, mientras que los temas migratorios también experimentarían una distensión, de lo cual no habla mucho para no perder el voto conservador.

Se espera más acercamiento con Brasil, Argentina y su vecino México, mientras se distancia de la guerra de micrófonos y provocaciones. Con Venezuela y Nicaragua no se auguran grandes cambios en la postura diplomática, por el contrario, su injerencia en los asuntos internos de estos países cuando fue vicepresidente, denota que dejó un asunto por cobrar en caso de llegar a Washington.

Randolph Borges/VTactual.com

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