El giro que dio Latinoamérica y sus consecuencias #2daParte

En la primera parte, exploramos algunas de las razones por las cuáles en Latinoamérica se han instalado gobiernos de derecha en países donde se emprendieron exitosos programas políticos que permitieron la ampliación de derechos socioeconómicos para las grandes mayorías. Organismos como la Cepal han recabado evidencias sobre la disminución de la desigualdad económica y social en la región, justamente durante los años en que prevalecieron los gobiernos de izquierda, pero aun así la derecha ha ido retomando el poder.

En estas líneas, seguimos explorando las razones y las consecuencias de tal giro en el espectro político que, como ha explicado el internacionalista Luis Quintana en una entrevista exclusiva para VTActual.com, ha sido producto de una estrategia de ataques de la derecha y los medios de comunicación aliados a estos para deslegitimar el proyecto político de izquierda. Sumado a ello, está el comportamiento camaleónico de la derecha durante sus campañas electorales ofreciendo mantener los avances en materia social, pero que en el fondo son insostenibles porque entran en contradicción con los intereses de los grandes capitales, sus principales aliados.

“Con esa oferta engañosa, varios gobiernos han llegado al poder y lo que han hecho es implementar un modelo neoliberal de primer orden, eso fue lo que vimos en el caso de la Argentina, y sin una elección de por medio lo vemos también en Brasil. Es la desregulación de los mercados, del mercado de trabajo, la privatización de servicios básicos, el aumento de tarifas, la reducción de subsidios, la reducción de prestaciones sociales a toda la población. Eso es lo que estamos viendo como un denominador común en algunos países; en otros nunca se ha dejado de estar bajo la égida neoliberal como en Chile, Colombia, Perú”, explica Quintana.

Latinoamérica
En las campañas electorales de la derecha se suele prometer la ampliación de derechos sociales, un asunto que entra en contradicción con los grandes capitales, los principales aliados de los gobiernos de derecha.

Sobre estos tres últimos países de Latinoamérica donde la izquierda no ha logrado colarse en el poder, Quintana considera que no hay pueblos predestinados o con predisposición a un modelo neoliberal, sino condicionantes históricos y relaciones de poder muy concretas que se alían en un determinado momento para poder actuar en una determinada sociedad.

“Las sociedades usualmente juegan un rol pasivo, en el sentido de que eligen a partir de una oferta (electoral) y de una campaña que está detrás (de la oferta), pero una vez que elige, lamentablemente no tiene forma de controlar el ejercicio del poder político. En este caso son unas élites que se montan en el poder con una oferta engañosa y luego hacen desmanes con los derechos de las grandes mayorías. Creo que más bien hay un engaño descomunal de medios y élites políticas, que lo que hacen es llegar al poder para traicionar su oferta electoral y evidentemente, para afirmar su compromiso con el gran capital”, afirma el entrevistado.

Por otro lado, el internacionalista considera que pese a las críticas que se pueden esgrimir contra los gobiernos progresistas de Latinoamérica, la izquierda que ha tomado el poder político en el continente “ha sido muy valiente porque ha ido en contracorriente contra la hegemonía neoliberal y no es poca cosa”. Quintana afirma que se ha desplazado al neoliberalismo, y que se logró fracturar la hegemonía de EEUU en el continente, es decir, casi 200 años de dominación gringa.

Latinoamérica
Una buena parte de Latinoamérica llegó a estar gobernada por la izquierda, lo que permitió avanzar en la disminución de la desigualdad y unir a la región.

“Los gobiernos de izquierda no han escatimado esfuerzos y no le han tenido miedo al cuero, en el sentido de que han logrado avances y logros significativos. Esto no significa que no hayan caído en errores, creo que también dejaron de tomar algunas decisiones importantes, pero creo que tomaron las más importantes y beneficiaron a millones de personas que salieron de la pobreza, que pudieron adquirir nuevos derechos, derechos que anteriormente se les había negado. Creo que el balance en ese sentido es más bien positivo”.

Aparte del reto de saldar la deuda social y hacer justicia para las grandes mayorías en Latinoamérica, la izquierda también ha aportado una buena cuota de esfuerzo y trabajo para construir un camino autónomo, independiente, para promover un nuevo estadio de unidad regional y un mundo pluripolar. Ejemplo de ello es la creación de organismos de nuevo signo con una visión más latinoamericana, que apunta hacia la Patria Grande, a diferencia de la Organización de Estados Americanos (OEA), tutelada por Estados Unidos con el fin de garantizar sus intereses en el continente. Ministerio de colonias yankis la llamó Fidel Castro durante la Segunda Declaración de La Habana en 1962.

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La Unasur, al igual que la Celac y el Alba, son resultado de la integración latinoamericana.

“La visión panamericana tutelada por EEUU (a través de la OEA) es la que ha prevalecido porque ha prevalecido la dominación de EEUU pero se ha generado un paréntesis en la historia, en el siglo XXI, con la emergencia de los liderazgos de Hugo Chávez, Néstor Kirchner, Evo Morales, Fidel y Raúl Castro, Lula, Dilma Rousseff, Daniel Ortega. Eso hizo emerger una nueva realidad en América Latina, y esa realidad generó la creación de nuevos mecanismos de integración como la Unasur, la Celac, el Alba, centradas en atender desde la región nuestros propios problemas con nuestras propias potencialidades y bajo nuestra propia filosofía. Eso significaba el entierro de facto de la OEA, y la OEA ha sido, en este contexto último, resucitada en el sentido en que ha cobrado importancia en la medida en que ha tomado mayor beligerancia contra el mayor adversario de EEUU en el continente que es Venezuela”.

JA

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