De la «Fiesta Mexicana» a Guaidó

En Colombia llaman «desechables» a las personas que el sistema margina a vivir las calles, quienes resultan prescindibles para la sociedad. Hay otro rupo de «desechables» que en Venezuela vienen siendo utilizados para impresentables propósitos, a quienes sacrifican políticamente en pro de la toma del poder por sectores de la oposición.

El grupo conocido como los jóvenes de la «fiesta mexicana», siguen siendo manejados por altas personalidades de la política que adversa al gobierno, como Pedro Mario Burelli, ex presidente de PDVSA en los años previos a la Revolución Bolivariana, que maneja desde el exterior los hilos del partido Voluntad Popular, representantes del sector más violento de la oposición, cuyos líderes se encuentran detenidos o prófugos de la justicia.

Pedro Burelli asegura tener nexos con el Departamento de Estado para intervenir en la política venezolana

El actual presidente de la Asamblea Nacional en desacato, Juan Guaidó, es parte de ese grupo adiestrado en México en 2009 para desestabilizar Venezuela y hoy es la nueva ficha de Burelli. Tal como divulga el portal La Tabla en su investigación, anteriormente miembros de la «fiesta mexicana» han sido usados como cartuchos a quemar en la búsqueda de la toma del poder. Es el caso de Freddy Guevara, a quien lograron instalar como presidente de la Asamblea Nacional durante los sombríos episodios conocidos como las guarimbas en 2017.

Guaidó es la nueva carta a usar por la cúpula opositora en el exilio, manejada entre otros por Pedro Mario Burelli, a quien parece que se le acaban las municiones en ese sector violento de la oposición, pues las críticas que ha tenido la medida de nombrar un «presidente interino«, han dividido aún más a la oposición.

La nueva ficha de Burelli para reeditar la violencia política es Juan Guaidó

A Burelli lo delata su verbo fácil. Es un hombre al que no le cuesta ningún trabajo revelar las estrategias de la oposición venezolana. Recientemente profirió amenazas contra el presidente Maduro acerca de su fin al estilo Gadafi o Noriega. Por lo pronto, el ex funcionario se da la gran vida en Estados Unidos con la protección del Departamento de Estado, según afirma él mismo.

XC

Con información de La Tabla

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