De Carrasquel a Cabrera: beisbolistas venezolanos que han marcado época

Además del petróleo, la diversidad cultural, que en años recientes ha generado diversos reconocimientos internacionales, Venezuela también ha destacado por su talento para los deportes. Especialmente, si hablamos de uno que ha pasado a formar parte de las más arraigadas tradiciones del país: el béisbol.

A continuación, repasamos la trayectoria de algunos de los beisbolistas más representativos de una historia plagada de estrellas de renombre internacional:

Alejandro Carrasquel, conocido con el apodo de Patón, lanzó su primer pitcheo en las Grandes Ligas el 23 de abril de 1939. Con dos outs y las bases llenas, dominó a Joe DiMaggio, hoy miembro del Salón de la Fama. Era el primer venezolano en participar en las mayores. Jugó en un total de ocho temporadas como lanzador, y dejó registro de 50 juegos ganados contra 39 derrotas. Esa cantidad de victorias fue tope para pitchers venezolanos hasta 1985, cuando Luis Leal logró la 51 de su carrera.

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La de Luis Aparicio es hasta ahora la más grande carrera para cualquier pelotero venezolano en el béisbol estadounidense. Debutó en 1956 con los Medias Blancas de Chicago, y esa temporada fue premiado como Novato del Año de la Liga Americana, el primer latino con tal distinción. Fue el único por Venezuela hasta que Oswaldo Guillén, con el mismo uniforme, secundara el logro en 1985.

Aparicio es pionero, además, de una larga tradición de talento entre los campocortos venezolanos. Tuvo 13 apariciones en el Juego de Estrellas (incluyendo tres que fueron a doble juego), 9 guantes de oro por su capacidad defensiva, un campeonato de Serie Mundial en 1966 y 9 años consecutivos liderando la liga en bases robadas. En 1984 se convirtió en el primer y único venezolano hasta el momento en formar parte del Salón de la Fama.

David Concepción, también campocorto, ganó dos series mundiales consecutivas (1975 y 1976) y disputó tres finales más con los Rojos de Cincinatti. Además, fue convocado al Juego de las Estrellas en 9 oportunidades, y en la edición de 1982 se le reconoció como el jugador más valioso del encuentro, el único venezolano hasta la fecha.

Su caso ha despertado polémica en el ámbito deportivo norteamericano, ya que a pesar de contar con méritos suficientes para acompañar a Aparicio en el Salón de la Fama, no ha sido elegido. Espera por una nueva oportunidad, cuyo resultado se anunciaría este mes, durante las reuniones invernales de las Grandes Ligas.

En Venezuela ganó tres campeonatos con los Tigres de Aragua, y cuenta con una hazaña única en la liga hasta ahora: en un juego contra Cardenales de Lara logró un triple play sin asistencia. Tres outs en una misma jugada, él solo.

Antes de comenzar la temporada de 1999, a Andrés Galarraga se le diagnosticó un cáncer. Tras someterse a quimioterapia, en el año 2000 regresó al juego. Ante su primer pitcheo, conectó uno de los 399 jonrones que logró en su carrera. Ese mismo año fue convocado al Juego de Estrellas y se hizo con el premio al Regreso del Año, uno de los tres jugadores en lograrlo dos veces.

En sus 19 años en las Grandes Ligas, El Gran Gato ganó también dos guantes de oro por su juego en la primera base, fue elegido otras cuatro veces para el Juego de Estrellas, se le otorgó el Bate de Plata en dos ocasiones.

El tránsito de Miguel Cabrera en la Gran Carpa comenzó de la mejor manera: en el año de su debut (2003) fue una de las principales figuras de los Marlins de Florida, que se titularon campeones.

Todavía activo en la pelota, Cabrera cuenta además con 11 convocatorias a Juego de Estrellas. Ha liderado la Liga Americana en jonrones (2008 y 2012), carreras impulsadas (2010 y 2012) y promedio de bateo (2011, 2012, 2013 y 2015). Además, fue el Jugador Más Valioso en 2012, año en que logró la Triple Corona de bateo (liderando en promedio, impulsadas y jonrones), y en 2013.

Sus números parecieran asegurarle un lugar en el Salón de la Fama, luego de retirarse, aunque aún falta para ese momento. A sus 33 años, podrían quedarle algunos años más en la élite.

Mención especial merece Robert Pérez. A pesar de no haber tenido éxito en las Mayores, es una leyenda de la pelota nacional. Vistió la camiseta de los Cardenales de Lara durante 27 temporadas, y es líder histórico de la liga en turnos al bate, con 4.859; dobles (222) e impulsadas, con 738.

Además, aparece como segundo en hits (1.369), tercero en jonrones (125) y carreras anotadas (625), además de ser el sexto en triples (35). Fue el Novato del Año en la campaña 1989-1990 y Jugador Más Valioso en dos ocasiones: 1995-1996 y 2006-2007.

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La lista es larga, y quedan muchos peloteros por fuera. Entre ellos, cabría destacar brevemente a Omar Vizquel, referente obligado por su guante en la posición de campocorto; Antonio Armas, uno de los mejores bateadores en la historia del país; y Félix Hernández, ganador del Cy Young como el mejor lanzador de la Americana en 2010, y primer venezolano con un juego perfecto (sin permitir carreras ni corredores en base).

También están los cuatro lanzadores que lograron juegos sin hit ni carreras en la gran carpa: Wilson Álvarez, Aníbal Sánchez, Carlos Zambrano y Johan Santana, también ganador en dos ocasiones del premio Cy Young, en 2004 y 2006. En la segunda ocasión, además, logró la Triple Corona del pitcheo (líder en victorias, ponches y efectividad).

Finalmente, el más reciente: José Altuve. Dos veces campeón de bateo en la Liga Americana, el jugador de los Astros de Houston figura como el noveno más joven en llegar a los 1000 hits. Tiene 26 años, y si mantiene ese ritmo seguramente entrará en la historia del deporte.

JI

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